jueves, 11 de junio de 2015

Patrick Moore, cofundador de Greenpeace, contra la farsa del cambio climático

En el siguiente artículo se expone el importante testimonio de Patrick Moore, quien cofundó la hoy (tal vez no era así al inicio) ecoterrorista ONG Greenpeace. Moore muestra cómo la organización se mueve más por intereses políticos e ideológicos, además de criticar la verdad del llamado "cambio climático antropogénico".


SERIO REVÉS PARA LOS AMBIENTALISTAS

“Celebremos el aumento del CO2”, dice Patrick Moore, cofundador de Greenpeace

Luis Dufaur
Lunes 8 de junio de 2015
Patrick Moore
El Dr. Patrick Moore es cofundador, director y jefe de los científicos de Greenspirit Strategies. Es aún más famoso por su récord como líder ambientalista internacional durante más de 40 años
En dicho período, también fue miembro fundador de una de las mayores ONGs, que hizo del ambientalismo una bandera de militancia contra el progreso material: Greenpeace.
Sin embargo, al percibir que los objetivos iniciales de esa ONG habían sido sustituidos por la infiltración de versiones recicladas del comunismo, contrarias a la civilización actual, Patrick Moore la abandonó.
Hoy, Moore se declara “escéptico” frente a la afirmación de que los humanos constituyen “la principal causa del cambio climático y de que el futuro próximo será catastrófico. No hay pruebas científicas para esas hipótesis –comenta–, y sin embargo nos dicen que ‘el debate ya está cerrado’ y que ‘la ciencia quedó definitivamente establecida’”.
Para él, esas son afirmaciones de “creyentes” de la narrativa climática, cuyo único fundamento es un programa de computadora creado por ellos mismos.
Patrick Moore considera que los enemigos de los productos agropecuarios transgénicos (organismos genéticamente modificados) incurren en crimen contra la humanidad, pues impiden la producción de alimentos baratos para los necesitados.
Para tales ’creyentes’ –conforme escribió Moore para el Heartland Institute–, el Fin del Mundo vendría por el CO2 liberado en la atmósfera por los combustibles fósiles, que calentará la tierra hasta niveles increíbles.
Moore recuerda datos históricos científicos ya establecidos:
Hay períodos cíclicos de siglos en que la tierra se enfría y después se calienta. En el llamado Período Caliente Medieval, los vikingos colonizaron Groenlandia, que era más cálida que hoy. Después vino una Pequeña Edad Glacial, que duró alrededor de 300 años.
Suponer que esas oscilaciones climáticas se debieron al CO2 es antihistórico y roza en el delirio ideológico.
Sin embargo el Panel intergubernamental sobre cambio climático (IPCC, por sus siglas en inglés) vaticina que estamos perdidos si no reducimos a cero las emisiones de CO2.
Moore dice que, en la práctica, eso implicaría reducir la población también a cero. O, en la mejor hipótesis, volver a un estilo de vida que se supone haya existido 10,000 años antes de que los hombres comenzasen a desmatar para iniciar la agricultura.
El IPCC sólo piensa en los efectos atribuidos a los hombres civilizados, olvidando que el clima existe hace miles de millones de años. Y que hace miles de millones de años que está cambiando, incluso mucho antes de que los humanos existieran.
El IPCC, institución dependiente de la ONU, estuvo envuelto hace algunos años en un escándalo por la emisión de informes fraudulentos hechos para favorecer la tesis de que el cambio climático es causado por el hombre.
Según Moore, el hecho es que la climatología no trata de las causas profundas de los cambios climáticos; apenas mide sus oscilaciones luego de que suceden.
Las predicciones del clima tienen cierto grado de incertidumbre a muy corto plazo (léase mañana o pasado mañana), y ninguna certeza a plazos mayores (léase una semana, un mes, y, a fortiori, un año o un siglo).
No obstante, el IPCC se pone “del lado del Apocalipsis”, dice Moore, y lo prevé con certeza mística para dentro de un siglo.
Nada de eso tiene que ver con la ciencia. Se trata de un grupo de presión política que apela al temor y al sentimiento de culpa para obtener ventajas extracientíficas.
La manipulación ambientalista convierte al dióxido de carbono –CO2– en un “tóxico”, un “contaminante”, cuando en verdad es un gas incoloro, inodoro, insípido, pero importante para alimentar la vida en la Tierra. Si disminuyera hasta el nivel de 150 partes por millón en la atmósfera, todas las plantas morirían. Y a continuación desaparecerían los animales y los hombres.
Hubo en el pasado épocas en que el CO2 alcanzó alrededor de 3,000 partes por millón, o bajó hasta alrededor de 280 partes por millón antes de la Revolución Industrial.
Si el hombre es el causante del aumento de la proporción de CO2 en la atmósfera en los últimos siglos, entonces podemos felicitarnos, pues hoy llegamos a 400 partes por millón que, aunque no sea mucho, es positivo.
Todas nuestras fuentes de alimentos, los bosques y los ecosistemas naturales aún padecen por la reducida proporción de CO2. El nivel óptimo, según Moore, sería de 1,500 partes por millón, es decir, unas cuatro veces más de lo que es hoy.
El CO2 es fundamental para la existencia de las plantas, sin las cuales tampoco vivirían los animales ni los hombres.
No existe la menor prueba de que el ligero aumento de temperatura global de la Tierra en los últimos 300 años tenga alguna relación con el CO2.
En los últimos 18 años no hubo calentamiento global significativo, aunque los hombres hayan emitido un 25% más de CO2.
Sin embargo, los adeptos del IPCC esparcen la idea de que el mundo está muriendo por causa de las emisiones de CO2.
Y el Dr. Moore concluye: “Yo digo que la Tierra estaría completamente muerta sin CO2, y que ese gas en mayor cantidad sería muy positivo para alimentar al mundo. Celebremos el aumento del CO2 [1].

* * *

Video en inglés: Patrick Moore cuenta la transformación de Greenpeace del humanitarismo a la militancia anticivilización: “Confesiones de un exmiembro de Greenpeace”, IX Conferencia Internacional sobre Cambio Climático (ICCC), Mandalay Bay, Las Vegas, 8 de julio de 2014:

No hay comentarios:

Publicar un comentario