miércoles, 14 de enero de 2015

CHARLIE HEBDO: No, no son héroes


NO, NO SON HÉROES

por Edwin Heredia Rojas



Diario Noticias
NO, NO SON HÉROES
El miércoles 7, París, la Ciudad Luz, vivió una de sus peores oscuridades. Las tinieblas se prolongaron hasta el viernes, en que un despliegue policial sin precedentes –más de 80 mil efectivos- acabaron con los tres terroristas –una logró escapar- que dos días antes cegaron la vida de doce personas, que trabajaban para el semanario satírico Charlie Hebdo, y varios policías. Los asesinos eran ciudadanos franceses, nacidos en Argelia, islamistas yihadistas; dos de ellos hermanos. Entraron súbitamente en las oficinas de la revista y les dieron muerte con armas de guerra.

Sabemos ya quiénes son los fanáticos asesinos. Pero quizá sabemos poco o nada de la revista francesa. Charlie Hebdo es una publicación que semana a semana, año tras año (muchos) se dedicaba, con sus caricaturas o viñetas, a denigrar, burlarse y pisotear la fe cristiana y musulmana o los mismos valores ciudadanos, mediante obscenidades. Hay que decir que por una burla al islam, al menos diez eran para el cristianismo. Se mofaban de todo, de todos y de la peor manera. Aunque suene duro lo diré: presentaban en imagen a la Santísima Trinidad en sodomía, se reían torpemente de Mahoma, representaban como pederasta u homosexual a Benedicto XVI, atacaban a Jesucristo, a la Virgen, … De otro lado, ridiculizaban a ciudadanos, policías, militares, etc., despreciando a la misma nación francesa.

Cualquier persona sencilla y provista de sentido común no dejará de sentir un mal olor y preguntarse por qué esta publicación tenía carta blanca para hacer lo que hacía. En virtud de la libertad de expresión, la libertad de prensa, la tolerancia y el librepensamiento, le contestarían. O sea que todas esas libertades dan derecho a la injuria y al desprecio burlesco y denigrante. Falso. El insulto y la denigración son violencia y, por ello, injustificables. Cabu, el mismo dibujante de la revista y uno de los asesinados, afirmó que una viñeta es un disparo de fusil.


El presidente socialista francés Hollande se apresuró y calificó pronto a las doce víctimas como héroes nacionales. Se equivoca. Y miles y miles de franceses lo han secundado apareciendo públicamente con el lema YO SOY CHARLIE. Para mí esto es un grave error. Sé –como en otros temas- que voy a contracorriente, pero eso no me arredra. No voy a contribuir al engaño sentimental y pseudo libertario de tanta gente, o al autoengaño. Pero antes aclararé que en modo alguno justifico este execrable crimen. Miguel Vidal lo dice inmejorablemente, con palabras que suscribo en su totalidad: Charlie Hebdo me repugna. Y la supuesta religión que dicen profesar quienes han cometido el atentado me repugna. Pero ni la repugnancia que me produce esa publicación justifica el crimen, ni la justificación religiosa del atentado exime a sus autores de ser considerados miembros de una secta criminal.

Creo que hay que rezar por las víctimas y sus familias. Pero queda claro el por qué YO NO SOY CHARLIE. Y, a continuación, enumero proposiciones que espero arrojen más luz sobre este suceso y sus interpretaciones:

- Charlie Hebdo no caricaturizaba a personas con tendencia homosexual o al mal llamado matrimonio homosexual.
- Cada vida importa. Pero es algo escandaloso y desproporcionado que occidente reaccione así por doce personas que traficaban con el insulto y se haga poquísimo por los miles de cristianos que –sin culpa alguna- son exterminados en Oriente.
- La redacción de la revista ya había sido incendiada hace unos tres años. Tenían protección policial permanente. Ellos sabían el riesgo que corrían. Pero tampoco eso los convierte en héroes.
- Para rechazar absolutamente un mal (el crimen), no hay necesidad de solidarizarse con las maldades de las víctimas.
- De los policías casi nadie dice nada. Los que murieron en esta ejecución eran caricaturizados por las mismas personas a las que protegían. El caso del policía Ahmed es emblemático de la injusticia. Era musulmán, trató de defender a los que se burlaban de su fe, suplicó que no lo mataran cuando yacía indefenso en el piso. Y lo mataron sus propios hermanos en la fe del modo más inhumano y cobarde.
Estamos ante dos barbaries –de distinto calibre- propias de los tiempos que vivimos. La diosa de la libertad tiene cada vez más adoradores. En su altar ya se han sacrificado demasiados principios y valores que la humanidad entera llorará cuando hayan inmolado a todos.

TOMADO DE: NOTICIAS El Diario de Arequipa

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