jueves, 6 de agosto de 2015

Vázquez de Mella y el auténtico feminismo


Hace algunas semanas, el Ayuntamiento de Madrid (hoy en manos de una coalición satánica) usurpó el nombre de la Plaza Vázquez de Mella para ponerle el nombre de un impresentable socialista cuyo mayor mérito fue ser sodomita y promotor de la sodomía. En contraste con este degenerado, Vázquez de Mella fue un intelectual tradicionalista, un gran erudito, y -como se menciona en el artículo que reproducimos- un héroe de la Hispanidad. Pero, también -para que les duela a los progres infectos-, un verdadero feminista, es decir, alguien que se preocupó por lograr la justa igualdad de la mujer a nivel social, educativo y político, siempre, claro, respetando y en el marco de los principios cristianos. Muy lejos del feminismo farsante, resentido, lleno de odio, repulsivo, pagano y anticristiano que hoy se promueve y se desarrolla como la peor de las pestes; ese feminismo cuyos objetivos, en el fondo, se reducen a dos: volver a las mujeres en lo más putas posibles, y volver a los hombres en lo más maricones posibles (y se podría decir, adicionalmente, borrar de la faz de la Tierra a Dios y a la Religión).


Lo que los progres no sabían de Vázquez de Mella

Hace unas pocas semanas, como todos sabréis, tuvo lugar el infame cambio de nombre de la Plaza Vázquez de Mella. A un héroe hispánico como él, literato, político, filósofo, erudito y leal a la Santa Causa, le fue arrebatada la que fue su plaza para dársela a un individuo de "orgasmos democráticos", así le definía Juan Manuel de Prada. Un cambio que se hizo a espaldas del pueblo y con su oposición (hubo un sabotaje por parte de la organización Change.org contra la petición de que se mantuviese el nombre) y como era de esperar, todos los partidos (excepto el PP, que se abstuvo por razones económicas, lo cual era de esperar, pues solo les importa tener los bolsillos bien llenos como buenos liberal-capitalistas que son) votaron a favor de la usurpación. Los más optimistas quisieron ver en dicho cambio una oportunidad para que el insigne Verbo de la Tradición abandonase Chueca, plagado de sodomitas. Y yo no me cansaré de decir que un barrio entero no puede ser exclusiva propiedad de unos cuantos degenerados, sino que pertenece como patrimonio a todos los ciudadanos, en este caso de Madrid, y Vázquez de Mella estuvo allí mucho antes de que Chueca se convirtiese en cortijo particular de los traseros rotos.

Y bien, ¿donde está lo gracioso del asunto? Probablemente, cuando los partiduchos de turno quisieron arrebatarle a Vázquez de Mella la plaza que con tantos méritos él ganó, no contaron (sobre todo los progres, esos que alardean de feministas siendo su primer objetivo el de denigrar a la mujer) con que Vázquez de Mella fue el mismo que pidió el voto femenino en 1910 (¿dónde estaban los sociatas entonces?) Vázquez de Mella decía de la mujer:
«La mujer es la personificación de la ternura y de la delicadeza. [...] Bien se puede afirmar que la mujer tiene el instinto de la distinción.»
«El trato con la mujer cuando conserva el sello cristiano y no ha sido manchado por el hombre, pule el sentimiento, aguza el ingenio, hace el gesto señoril, perfuma con la cortesía la vida y alimenta esas dos lámparas que ardían antes a la puerta del hogar y que se van apagando, el respeto y el honor.»

Naturalmente, Vázquez de Mella siempre denunció el feminismo de postín:
«Ahora estamos en presencia de un doble movimiento feminista; un movimiento feminista de naturalismo pagano y un movimiento feminista cristiano surcan el mundo».
«El movimiento naturalista coincidió con la revolución y con la restauración del naturalismo pagano, [...] que pide la emancipación de la mujer. Pero, ¿la emancipación de qué? En el movimiento feminista revolucionario, aunque algunas veces los más hábiles lo disimulen, lo que se pide es la emancipación de la mujer de la religión y del vínculo conyugal que hace indisoluble el matrimonio, podría demostrar que esa emancipación sería la vuelta a la depravación pagana de la mujer», de la que la sacó «el Cristianismo, quien la transformó, la regeneró, la sublimó y quien la levantó de esclava a reina, quien la sacó de la ergástula para ponerla en el trono.»
«El límite infranqueable de todo verdadero feminismo estará [...] en la unidad e indisolubilidad de la familia y también es claro y no hay necesidad de recordarlo, pero tales son los tiempos que corremos que no sobrará el hacerlo, en la frontera misma que marca el sexo, porque no habría nada tan absurdo y repulsivo como un hombre afeminado, si no existiese otra cosa tan repugnante como es la mujer hombruna y masculinizada. Son el anverso y el reverso de la misma aberración.»
«¿Qué pide el movimiento feminista cristiano en todas partes y especialmente en España? Pide la igualdad jurídica y pide también una igualdad social y política. Yo soy partidario de todas esas igualdades bien entendidas, aunque no soy igualitario, ni creo en la palabra 'igualdad'…»

Vázquez de Mella también aclaró que no pedía la participación de la mujer para acabar siendo una mera cifra estadística más en el sistema parlamentario individualista, sino que la deseaba para la democracia real y orgánica, la genuinamente hispánica.
«El gobierno representativo, en un periodo que no creo será muy largo, ha de sustituir indudablemente al régimen parlamentario; porque el régimen representativo está fundado en la naturaleza de las cosas y no en artificios.»
«Así que yo dentro de estas clases [habla del régimen representativo] soy partidario de la concesión del voto a la mujer como lo tenía en la sociedad antigua. En la Edad Media la mujer tenía el voto en el gremio y muchas veces era, -como viuda del maestro- su cabeza; y el gremio fué en parte, base de la representación municipal y con esta, e independientemente de ella, la incluyó en la de las Cortes.»
«Si vais a representar a la propiedad, ¿no van a estarlo las propietarias? Si vais a representar a las corporaciones científicas, ¿no han de tener voto las que forman parte de ellas? Si las grandes empresas industriales, ¿no van a representar las que a veces están a la cabeza de algunas extraordinarias?»
«Y no se objete la inconstancia e incapacidad de la mujer para negarle un puesto político en el Parlamento, pues por mal que lo hagan, seguramente no lo harán peor que los hombres.»
«Los hijos de los que no quieren dar el voto a las madres, votan contra sus madres. ¡Qué no tienen capacidad! ¡Y han formado sus corazones! ¡Que votarían mal! ¡Y los han formado a ellos! ¿Y los hijos buenos formados por ellas van a decir que las madres harían mal uso del voto?»
«¡Que la mujer no tiene bastante capacidad para votar! ¡Oh, Dios mío! ¡Y trece millones de analfabetos en España la tienen!»

A los que dice que el voto femenino llevará a la discordia a las familias replica:
«La discordia estallará, aunque no hubiese el voto; si el voto del marido atenta contra las creencias y contra la conciencia de las esposas, las madres derramarán llantos al ver a su marido votar contra aquello que ellas estiman que es una creencia muy firme…»
«Yo soy demócrata, soy un entusiasta de la democracia; pero según la democracia se entienda.» «Yo combato la democracia y el sufragio universal individualista y pido el sufragio total por clases», que son «categorías de personas individuales o colectivas unificadas por un interés social común.»
«El hombre abstracto no se encuentra en la realidad y el verdadero individuo es irrepresentable… lo que se da es el hombre de grupo, que pertenece siempre a una clase social determinada.»
«Las clases son naturales, los partidos artificiales. Si se suprime una, la nación queda destrozada y mutilada, si se suprimen todas, queda aniquilada…» «Suprimid un partido, suprimid dos; la sociedad no se hunde por eso, al contrario, queda más ligera del peso que la oprime. Suponed que una mañana han desaparecido los partidos parlamentarios y sus grupos. ¿Creéis que la sociedad española iba a vestir por ello de luto?»
«Unas cortes verdaderas tienen que ser un espejo de la sociedad y reproducir exactamente sus elementos y sus intereses colectivos…» No los partidos, que nunca pueden ser permanentes, sino circunstanciales.

Quizá a los feministas de postín les desagrada pensar que el tradicionalismo siempre defendió a la mujer, y les da rabia reconocerlo. Por eso le quitan su plaza para dársela a un cualquiera. Quizá nos quieran hacer olvidar los herederos de la Ilustración masónica que hasta su infame llegada a nuestra Patria en 1812 la mujer podía entrar en la Universidad (y de hecho, España dio grandes sabias como Lucía de Medrano, catedrática de Humanidades en la Universidad de Salamanca en el siglo XVI, Beatriz Galindo "la Latina", así llamada por su erudición de las lenguas clásicas, o María Isidra Guzmán de la Cerda, catedrática de filosofía en Alcalá de Henares).

Quizá nos quieren hacer olvidar que la misoginia la trajo el liberalismo (Rousseau decía que la mujer solo existía para darle placer al hombre, además de ser el artífice de su expulsión de la Universidad). Quizá nos quieren hacer olvidar a nuestras grandes heroínas, como Isabel la Católica, Agustina de Aragón, María Pita, Inés de Suárez o Isabel Barreto. Quizá quieren hacernos olvidar que en los concejos de la Castilla medieval el voto femenino y el masculino valían lo mismo (pues quien votaba era el propietario de la casa, fuese hombre o mujer, y se daban casos de ser la mujer la propietaria y votar en nombre de toda la familia); o que mientras en el siglo XIX una Europa contaminada de liberalismo silenciaba a las mujeres, estas contaban con voto en las Legaciones Pontificias. ¿O quizás prefieren que olvidemos la oposición de las izquierdas durante la Republiqueta al voto de la mujer por considerarlas conservadoras? ¿Quizá que el primer sufragio femenino no llegó con su Republiqueta sino con la dictadura del general Primo de Rivera?

Quién sabe...




TOMADO DE: REINO DE GRANADA

lunes, 3 de agosto de 2015

La destrucción de la cultura occidental (mediante el marxismo cultural)



DESTRUCCIÓN DE LA CULTURA OCCIDENTAL



Algunos de los componentes de la Escuela de Frankfurt



Matilde N. P.

El comienzo del colapso de la derecha y de los valores tradicionales en Occidente puede datarse a principios de los años 60. Sin embargo, tales reformas sociales no se plantean en esa década, si no varias décadas antes. En 1923, el marxista alemán Carl Grünberg fundó con el patrocinio judío de Hermann Weil el Instituto de Investigación Social, un edificio adjunto a la Universidad de Frankfurt. Surgieron así pues filósofos ‘creados’ en la Escuela de Frankfurt, y este instituto conspiró contra la cultura occidental.
Es por esta razón que la Federación de Rusia, que fue la guardia del surgimiento leninista-marxista, es un país más conservador que el actual Occidente. El Marxismo cultural en el Este definitivamente no tiene espacio. Estas doctrinas fueron creadas especialmente para Occidente.
A través del Club de Roma surge en los Estados Unidos el movimiento hippie, plenamente comprometido a sacudir y socavar la moral de Estados Unidos: un movimiento de contracultura, donde sus miembros se negaron a participar en la sociedad capitalista que se movía hacia la modernidad, adoptando una forma de vida de excluidos - como nómadas. Esta postura resultó en cientos de jóvenes que criticaron los valores tradicionales sociales de la época, e incluso se oponían al nacionalismo y combatieron energéticamente la presencia estadounidense en Vietnam.
 El lema "Paz y amor" es hermoso, en teoría. Sobre todo cuando uno no se ha explicado a qué se refiere esta frase. Los hippies, como se llaman estos colectivos, predicaban la libertad sexual, la anarquía y el uso de drogas ilícitas.
También en los años 60, aparece el feminismo (de nuevo patrocinado y promovido por el Club de Roma) y con él aparece el lesbianismo público. Es un hecho que el lesbianismo y el feminismo van juntos de la mano. Valerie Solanas Jean, "una ex prostituta", publicó en 1967, en Manifiesto SCUM, un texto que decía que la sociedad actual se rige íntegramente por mujeres. El número de hombres se limitaría sólo a la supervivencia de la especie: el asesinato de miles de estos sería necesario. El libro también trata de una crítica particularmente hacia la familia tradicional, al capitalismo y al gobierno de derecha.
Lo que actualmente vemos en la sociedad occidental es el resultado directo de estas propuestas de contracultura. Cuando se vuelve necesaria la toma de poder por un grupo político, sin el uso de las armas, es adoptada una estrategia de subversión cultural, en el caso de Occidente: el gramscismo. Este método marxista, diseñado por Antonio Gramsci, y "producido" cuando estaba preso, a través de la obra Cuadernos de la Cárcel, fue aceptado por casi todos (si no todos) los partidos de izquierda de todo el mundo, y consiste en el control de los medios de comunicación y todo el sistema del Estado. Un intercambio de una cultura capitalista tradicional por una cultura comunista libertaria - sólo el "principio", por así decirlo.


El ideólogo comunista Antonio Gramsci
En 1964, con la declaración de las reformas de bases en un mitin en la ciudad de Río de Janeiro, promovida por el presidente socialista João Goulart, la gente sale a la calle exigiendo la renuncia del presidente y el abandono de los ideales comunistas. La Marcha de la Familia con Dios por la Libertad fue suficiente: el golpe fue un éxito. Es necesario informar una vez más que este golpe partió de la gente - no del ejército - como se muestra en los libros de los estudiantes.
Esta derrota momentánea de la izquierda brasileña sirvió para avivar los ánimos y provocar conflictos armados. Surgen de esta manera, con el gobierno militar, los pequeños grupos guerrilleros a lo Che Guevara. A citar: MRN, VPR, POLOP, Leonel Brizola y Fidel Castro, Carlos Marighella, HILL, Var-Palmares - donde el presidente Dilma Rousseff formó parte- MOLIPO. Lo peor de todo es la creencia de que la izquierda luchó por la democracia. La izquierda luchaba y lucha por una dictadura, no una dictadura "tecnocrática-militar", sino una dictadura comunista. Todavía es un error decir que es de hecho un proletariado comunista. La clase obrera y el público en general no tienen acceso al poder.
El asalto en 1969 (en el que participó Dilma Roussef) se ganó el grupo por una suma de 2.400.000 dólares de dólares. Ya en la actualidad, la guerrilla negó su participación e incluso tenía el derecho a una compensación económica por los daños "a su imagen" a través de la Secretaría de Derechos Humanos del estado de Río de Janeiro. Visto que era poco práctica la toma de poder de la izquierda, la guerrilla poco a poco fue extinguiéndose hasta tal punto que en los años 70 ya no representaban una amenaza. Amenaza armada, está claro.
Estudiantes, algunos militares progresistas y militantes marxistas-leninistas que participaron en la guerrilla  luego fueron a otro campo – no a los combates, pero sí al campo intelectual - con la ayuda externa para el dominio de los medios, de la educación básica y la burocracia pública. Estos mismos activistas se reunieron en torno a nuevos partidos reaccionarios de la izquierda; mientras unos controlan los medios de comunicación en su plenitud, otros controlan el Estado. El control de la burocracia del gobierno por una ideología se llama "aparejo", lo que realmente sucede en Brasil, con el ascenso del Partido de los Trabajadores. No por el momento, el nepotismo también va en aumento - y los recientes casos de corrupción no me dejan mentir. El PT sigue el folleto gramsciano desde 1990.
Como ya dijo Paul Watson, "no importa lo que es verdad, sólo interesa lo que las personas creen que es verdad." Este es un lema no declarado de la izquierda política. No importan las estadísticas, la versión real de los hechos, y mucho menos la naturaleza humana. El Gramscismo altera el hecho, en una lucha constante para relativizar y tergiversar este término. No sólo la "verdad", otros términos también sufren distorsiones. "El matrimonio" se refiere "a un vínculo que se establece entre un hombre y una mujer" y no a cualquier pseudo-matrimonio entre personas del mismo sexo, o incluso especies diferentes. Cómico, si no es trágico. Ya podrían al menos inventar otra palabra para el “matrimonio” gay.
Sí lo es. Esto es lo que ha ganado en este lado del mundo, el éxito de la “Nueva Izquierda”. El “matrimonio” Gay, derechos  exacerbados a las mujeres, las cuotas raciales, la libertad sexual, disminución de la individualidad, el capitalismo, el Derecho romano, amarga censura de los medios de comunicación, la disminución de las iglesias cristianas,  crecimiento ateísmo, feminismo.

La "revolución del 68": hippismo, drogas y rituales


BIBLIOGRAFÍA








TOMADO DE: RAIGAMBRE

sábado, 1 de agosto de 2015

Cómo Ala mató a la ciencia


Advertencia.- Robert Spencer, el autor del siguiente texto, es un autor con el cual no compartimos muchas ideas. Pro sionista, con una opinión demasiado negativa de la Edad Media (o mejor dicho, Época Cristiana) europea (muy en consonancia, paradójicamente, con el pensamiento políticamente correcto, a pesar del titulo de su libro); no obstante, en este artículo hace observaciones y menciona hechos bastante importantes e innegables contra el mito de la pretendida la gran cultura islámica.


Extracto del Libro “Guía Políticamente Incorrecta del Islam”
de Robert Spencer

Capítulo 7 Cómo Alá mató a la ciencia

El florecimiento de la cultura islámica es legendario. Los musulmanes inventaron el álgebra, el número cero y el astrolabio (un antiguo instrumento de navegación). Abrieron nuevos caminos en la agricultura y preservaron la filosofía aristotélica mientras Europa se adentraba en la Alta Edad Media. Prácticamente en todos los campos, los imperios islámicos de épocas pasadas superaron ampliamente los logros de sus contemporáneos no musulmanes de Europa y del resto del mundo. ¿Fue así en realidad? Bueno, no exactamente, a menos que valgan las imitaciones.

El arte y la música

Todos hemos oído hablar de la literatura islámica, o al menos del poeta sufí Jalaluddín Rumi (1207-1273) y Las mil y una noches. También se conoce al poeta persa Abu Nuwas (762-814), cuyos puntos de vista heterodoxos acerca de la homosexualidad van a ser considerados en el capítulo ocho; Al-Mutanabbi (915-965), cuyo apellido significa «uno que se considera un profeta»; el heterodoxo sufí turco Nesimi (¿?—1417), y el poeta épico persa Hakim Abu al- asim Mansur Firdowsi (935-1020), que glosó en verso la historia de Persia, utilizando como fuentes las crónicas cristianas y zoroastrianas, extraviadas mucho tiempo atrás. Muchos de estos hombres eran herejes islámicos declarados, y pocos de ellos parecen haberse inspirado en el islam propiamente dicho, con la posible excepción de la alegoría del siglo XII de Farid ud-Din Attar, La conferencia de los pájaros. Dejaron como legado muchas obras relevantes, pero la mayoría se han destacado no por su carácter islámico sino por estar desprovistas del mismo. Sin embargo, consignar el poder inspirador del islam sería equivalente a avalar al sistema soviético por las obras de Mandelstam, Sajarov o incluso Solzhenitsyn. Además ¿qué sucede con las realizaciones islámicas en otros campos artísticos? ¿Dónde están el Beethoven o el Miguel Ángel musulmanes? ¿Dónde se puede escuchar el equivalente islámico del Concierto para piano n.° 20 de Mozart, o disfrutar con una Mona Lisa o una Piedad islámicas? No hay que dedicar demasiado tiempo a esa búsqueda. En los países islámicos existen la música y el arte, y algunos musulmanes han sido responsables de importantes logros musicales y artísticos, pero siempre se han generado a pesar del islam; no ha habido un desarrollo comparable con las tradiciones musicales y artísticas occidentales, porque la ley islámica proscribe las representaciones de la figura humana, tanto musicales como artísticas.

En el campo de la música, no existe en el islam nada parecido a la Misa en Si menor de Bach o al gospel, sobre todo porque en la religión no hay cabida para la creatividad musical. La ley islámica, citando algunos hadices, invoca al mismo Mahoma para avalar la prohibición de los instrumentos musicales: Alá todopoderoso y majestuoso me ha enviado como guía y piedad para los fieles, y me ha ordenado abolir los instrumentos musicales, las flautas, las cuerdas y todo lo correspondiente al periodo preislámico de ignorancia. El Día de la Resurrección, Alá verterá plomo fundido en las orejas de quienes se sienten a escuchar canciones. La música hace crecer la hipocresía en el corazón como lo hace el agua con la hierba. «Esta comunidad va a experimentar osas tales como que algunas personas sean tragadas por la tierra, algunos de ellos se van a metamorfosear en animales, y van a recibir una avalancha de piedras». Alguien preguntó: «¿Cuándo sucederá esto, oh, Mensajero de Alá?», y él respondió: «Cuando aparecen las canciones y los instrumentos musicales, el vino se vuelve lícito». Habrá gente en mi comunidad que aceptará la fornicación, la seda y el vino, y los instrumentos musicales serán considerados lícitos. Aquí no se trata de leyes antiguas que han perdido actualmente su vigencia universal, como alguna normativa americana colonial que prohibía escupir en la acera. El ayatolá Jomeini de Irán se expresó con vehemencia acerca del carácter maligno de la música, y no solamente del rock and roll o del rap, sino de todo tipo de música: La música corrompe las mentes de la juventud. No hay ninguna diferencia entre la música y el opio. Ambos causan letargo por diversas vías. Si queréis que vuestro país sea independiente, entonces prohibid la música. La música constituye una traición a nuestra nación y a nuestra juventud. ¿Y qué pasa con el arte? La prohibición de la representación figurativa en el arte posee un carácter todavía más absoluto. Mahoma dijo: «Los ángeles no entran a una casa en la cual hay un perro o imágenes [...] de seres vivos (de un ser humano o de un animal, etc.)». No hay ninguna palabra de aliento para algún Caravaggio en ciernes. Por supuesto, los museos occidentales van a hacer todo lo posible para exhibir las obras disponibles en esmalte o caligrafía con el fin de hacer honor al arte islámico (ya que las maravillas arquitectónicas y artísticas que se encuentran dentro de las mezquitas no pueden ser trasladadas fuera de ellas), pero en comparación con la tradición artística occidental, solamente los más ignorantes multiculturalistas se negarían a admitir que se trata de un repertorio bastante reducido.

Mito políticamente correcto: el islam, base del florecimiento cultural y científico

En realidad, el islam no constituyó el inicio de ningún desarrollo significativo al nivel cultural o científico. Es innegable que hubo un gran florecimiento cultural y científico en el mundo islámico de la Edad Media, pero no existe ningún indicio de que este proceso tuviera realmente su origen en el islam. De hecho, hay considerables evidencias de que no provino del islam, sino de los no musulmanes que estaban al servicio de sus amos musulmanes en la ejecución de distintas tareas. Por ejemplo, el diseño arquitectónico de las mezquitas, que es una fuente de orgullo entre los musulmanes, fue copiado del de las iglesias bizantinas (y, desde luego, la construcción de cúpulas y arcos tuvo su desarrollo más de mil años antes del advenimiento del islam). La Cúpula de la Roca, del siglo VII, considerada hoy en día como la primera gran mezquita, no sólo fue copiada de modelos bizantinos, sino que fue construida por artesanos bizantinos. Resulta por demás interesante el hecho de que las innovaciones arquitectónicas islámicas tengan su origen en necesidades militares. Oleg Grabar, un historiador del arte y la arquitectura islámicos, explica: «Independientemente de su función social o personal, es muy raro ver algún monumento importante de la arquitectura islámica que no refleje de alguna manera al poder [...] La ostentación raramente se encuentra ausente de la arquitectura, y casi siempre constituye una expresión del poder [...] Por ejemplo, en el siglo XI en El Cairo, o en el siglo XIV en Granada, los portones estaban construidos empleando una inusual cantidad de diferentes técnicas de bóvedas. Las trompas coexistían con las pechinas, las bóvedas de cañón con las bóvedas en cruz, los simples arcos de medio punto con arcos polilobulados o de herradura [...] Es posible que algunas de las innovaciones islámicas en las técnicas para las bóvedas, particularmente la ejecución de trompas y de bóvedas en cruz, fueran el resultado directo de la importancia de la arquitectura militar, dentro de la cual la fortaleza y la prevención de incendios, tan comunes en los techos y cielorrasos de madera, eran sus objetivos primordiales».

Existen numerosos ejemplos adicionales al respecto. El astrolabio fue desarrollado, perfeccionado, mucho antes del nacimiento de Mahoma. Avicena (980-1037), Averroes (1128-1198) y otros filósofos musulmanes realizaron sus elaboraciones sobre la base de la obra del pagano griego Aristóteles. Los cristianos preservaron la obra de Aristóteles de los estragos de la Alta Edad Media, como el sacerdote del siglo V Probus de Antioquía, que introdujo a Aristóteles en el mundo de lengua árabe.166 El cristiano Huneyn ibn Isaac (809-873) tradujo muchos trabajos de Aristóteles, Galeno, Platón e Hipócrates al sirio, y luego su hijo los tradujo ni árabe. El jacobita (sirio) cristiano Yahya ibn Adi (893-974) también ira dujo obras filosóficas al árabe, y escribió la suya propia; en ocasiones, su tratado La reforma de las moralidades ha sido atribuido, erróneamente, a algunos de sus contemporáneos musulmanes. Su discípulo, un cristiano llamado Abu Ali Isa ibn Zur'a (943-1008), también hizo traducciones de textos de Aristóteles y de otros escritores griegos del sirio al árabe. El primer tratado médico en lengua árabe fue escrito por un sacerdote cristiano y traducido al árabe en el año 683 por un médico judío. El primer hospital de Bagdad durante el auge del califato abasida fue construido por un cristiano nestoriano llamado Jabrail ibn Bakhtishu. Los cristianos asirios fundaron una escuela médica pionera en Gundeshapur, Persia. La primera universidad del mundo pudo no haber sido, como muchas veces se dice, la de los musulmanes de Al-Azhar en El Cairo, sino la Escuela Asiría de Nisibis. Estos hechos no tienen nada de vergonzoso. Ninguna cultura existe en el vacío, sino que se construye sobre la base de los logros de otras culturas y se nutre de aquellas con las que se halla en contacto.

Pero los antecedentes históricos no pueden sustentar la idea de que el islam ha dado origen a una cultura superadora de las demás. En alguna época, la cultura islámica estuvo más avanzada que las europeas, pero esa superioridad corresponde exactamente al periodo en el cual los musulmanes eran capaces de utilizar y continuar las realizaciones de la civilización bizantina y de otras más. Después de todo, los musulmanes que invadieron Persia en el siglo VII estaban tan poco civilizados, en comparación con los conquistados, que cambiaban oro (elemento que nunca habían visto antes) por plata (que ya conocían) y usaban alcanfor, una sustancia completamente nueva para ellos, para cocinar. ¿Podemos creer que esos hombres rudos ingresaron en su nuevo entorno acarreando bajo su armamento nuevos y osados planes artísticos y arquitectónicos? Pero cuando se apropiaron de todo lo que podían obtener en Bizancio y en Persia, y cuando una cantidad significativa de judíos y cristianos fueron convertidos al islam o quedaron totalmente sometidos al mismo, éste entró en un período de estancamiento intelectual del cual todavía no ha podido salir. Resulta aún más embarazosa la pregunta de por qué el islam, si realmente alcanzó un nivel tan alto de logros culturales, cayó en esa acelerada y persistente decadencia.

¿Qué pasó con la Edad de Oro?

Es verdad: hubo una época en la cual los musulmanes lideraban al resto del mundo en varios campos intelectuales, especialmente en las matemáticas y la ciencia. Pero después de esta «Edad de Oro» se produjo tal grado de decadencia que casi no han quedado rastros de este período en el mundo islámico. Tomemos en consideración, por ejemplo, las ciencias médicas. Los musulmanes instalaron las primeras farmacias y fueron los primeros en requerir estándares de conocimiento y competencia para los doctores y farmacéuticos, que debían superar un examen. En la época del quinto califa abasida, Harun al-Rashid (763-809), se estableció el primer hospital de Bagdad, y luego lo siguieron muchos más. En realidad no fue un musulmán sino un físico e investigador nacido en Bruselas, Andrés Vesalio (1514-1564), quien abrió el camino a los modernos avances médicos por medio de la publicación, en 1543, de la primera descripción correcta de los órganos internos del ser humano: De Humani Corporis Fabrica. ¿Por qué? Porque Vesalio podía disecar cuerpos humanos, mientras que esta práctica estaba prohibida en el islam. Además, el libro de Vesalio contiene dibujos anatómicos detallados, y en el islam están prohibidas las representaciones artísticas del cuerpo humano. Lo mismo sucede en el campo de las matemáticas. Abu Ja'far Mohamed ibn Musa al-Jwrizmi (780-850) fue un matemático pionero cuyo tratado sobre álgebra, una vez traducido del árabe, hizo que varias generaciones de europeos accedieran a las escasas satisfacciones que brinda esa rama de las matemáticas.

Pero, de hecho, los principios sobre los que trabajaba Al-Juarizmi habían sido descubiertos varios siglos antes de su nacimiento, incluyendo el cero, que con frecuencia es atribuido a los musulmanes. Inclusive lo que actualmente se conoce como «numerales arábigos» no tuvieron su origen en Arabia, sino en la India preislámica, y en la actualidad no se utilizan en la lengua árabe. De todos modos, no se puede negar la influencia ejercida por Al-Juarizmi. La palabra álgebra proviene de la primera palabra del título de su tratado Al-Jabr iva al- Muqabilah, y la palabra algoritmo es una derivación de su nombre. El trabajo de Al-Juarizmi ha abierto nuevas vías de exploración matemática y científica en Europa; pero entonces, ¿por qué no sucedió lo mismo en el mundo islámico? Los resultados son evidentes: los europeos finalmente utilizaron el álgebra, conjuntamente con otros descubrimientos, para realizar significativos avances tecnológicos, mientras que no lo hicieron los musulmanes. ¿Por qué? Una de las respuestas es que Europa tenía una larga tradición intelectual que hizo posibles estas innovaciones, lo cual no sucedía en el mundo islámico. Esto también incluía la utilización de las palabras árabes de un modo que no lo hacían los musulmanes: en las universidades europeas del siglo XII, y también posteriormente, se estudiaba a Aristóteles y a sus comentaristas musulmanes Avicena y Averroes, mientras que en el mundo islámico su trabajo era completamente ignorado y no se enseñaba en las escuelas, que en esa época, al igual que en la actualidad, se concentraban mayormente en el estudio y memorización del Corán. También han existido otros notables filósofos islámicos. ¿Por qué se leía a Avicena y Averroes en Occidente, pero sólo en forma excepcional dentro de sus propias tradiciones? ¿Por qué ni siquiera se enseñaba filosofía en las escuelas islámicas de aquella época? En gran medida, la responsabilidad por esta situación recae en el sufí Abu Hamid al- azali (1058-1128).

A pesar de ser un importante pensador, se convirtió en el principal portavoz de una corriente de anti intelectualismo que sofocó gran parte del pensamiento filosófico y científico islámico. Según señala Al-Gazali, algunos filósofos eran un tanto reticentes a abrazar las verdades reveladas del Corán: Abu Yusuf Yaqub ibn Ishaq al- Sabbah al-Kindi (801-873), por ejemplo, había sugerido que la religión y la filosofía eran dos vías diferentes pero equivalentes en el camino hacia la verdad. En otras palabras, los filósofos no necesitaban prestar atención o rendir homenaje al Corán, con su egoísta profeta y su burdel en el Paraíso. Abu Bakr ar-Razi (864-930), conocido en Occidente como Rasis, va incluso más allá al decir que sólo la filosofía conduce a la verdad suprema. Otros filósofos musulmanes transitaron por vías igualmente peligrosas de indagación. En su texto La incoherencia de los filósofos, Al-Gazali acusa así a los filósofos musulmanes de «negación de las leyes reveladas y de las confesiones religiosas», y de «rechazo de los detalles de la [enseñanza] religiosa y sectaria, creyendo que se trata de leyes artificiosas y de ardides exagerados». Acusa a los filósofos musulmanes Al-Farabi y Avicena de desafiar «los [verdaderos] principios de la religión». Al final de La incoherencia de los filósofos, Al-Gazali plantea una pregunta retórica sobre los filósofos: «¿Se podría decir entonces, en forma concluyente, que son infieles y que es obligatorio matar a aquellos que sostienen sus creencias?». A lo que responde: «Es necesario proclamarlos infieles en tres cuestiones», referidas a sus enseñanzas acerca de la existencia eterna del mundo, de que Alá no tiene conocimiento de los asuntos particulares sino sólo de los universales, y de que no existe la resurrección del cuerpo. De este modo, según la ley islámica, era «obligatorio» matarlos. Se trata de una buena manera de propiciar el desarrollo de una pujante tradición filosófica. Después de Al-Gazali vinieron otros filósofos musulmanes, pero nunca llegaron a alcanzar el nivel de Avicena. Averroes (Abul-Walid Mohamed Ibn Ruschd) le respondió a Al-Gazali en un libro titulado Incoherencia de la incoherencia, insistiendo en que los filósofos no tienen que doblegarse ante los teólogos, pero el daño ya estaba hecho. La Edad de Oro de la filosofía islámica, si es que la hubo, había llegado a su fin.

El ataque de Al-Gazali a los filósofos constituyó una sofisticada manifestación de una tendencia que siempre ha dificultado el desarrollo intelectual en el mundo islámico: existe una presunción predominante de que el Corán es el libro perfecto y que no se necesita nada más. Con la idea de que el Corán es el libro perfecto y que la sociedad islámica es la civilización perfecta, gran cantidad de musulmanes pensaban que no necesitaban tener ningún conocimiento proveniente de otras fuentes, y mucho menos de los infieles.

Alá mata a la ciencia

Pero el mayor golpe de gracia a la investigación islámica científica y filosófica ha podido tener su origen, por cierto, en el mismo Corán. El libro sagrado del islam refleja a Alá como totalmente soberano y sin ningún tipo de limitaciones. Esta soberanía era tan absoluta que quedaba excluida la idea fundamental que permitió generar el desarrollo de la ciencia en Europa: los judíos y los cristianos creen que Dios es bueno y que Su bondad es coherente. No obstante, Él creó el universo de acuerdo con leyes racionales que pueden ser desveladas, haciendo posible la investigación científica. Santo Tomás de Aquino lo explica así: En la medida en que los principios de algunas ciencias —por ejemplo, la lógica, la geometría y la aritmética— se derivan exclusivamente de los principios formales de las cosas, de las cuales depende su esencia, se deduce que Dios no puede contradecir estos principios; El no puede hacer que el género no sea predecible en las especies, ni que las líneas trazadas desde el centro de un círculo hasta su circunferencia no sean iguales, ni que los tres ángulos de un triángulo rectángulo no sean iguales a dos ángulos rectos. Pero en el islam, Alá es completamente libre. Al-Gazali y otros no estaban de acuerdo con la idea misma de que había leyes de la naturaleza; eso hubiera sido una blasfemia, una negación de la libertad de Alá. La afirmación de que Él creó el universo de acuerdo con leyes coherentes y racionales, o de que Él «no podía» hacer algo, como lo afirma aquí Aquino, hubiera sido limitar su absoluta soberanía. Su voluntad lo controla todo, pero es inescrutable. Así, el desarrollo de la ciencia moderna tuvo lugar en la Europa cristiana en vez de producirse en la Casa del Islam. En el mundo islámico, Alá mató a la ciencia.

No todo está perdido, hay algunas cosas que podemos agradecer al islam


Sin embargo, esto no quiere decir que no puedan atribuirse al islam ciertos logros intelectuales, científicos o artísticos. De hecho, podemos atribuir a la Casa del Islam dos logros significativos: el descubrimiento del Nuevo Mundo y el Renacimiento en Europa. Todos los escolares saben, o al menos lo sabían, que en 1492 Cristóbal Colón atravesó el océano y descubrió América cuando buscaba una nueva vía marítima hacia Asia. ¿Por qué buscaba una nueva ruta hacia Asia? Porque la caída de Constantinopla en manos de los musulmanes en 1453 clausuró las rutas comerciales hacia el oriente. Esto tuvo efectos devastadores para los comerciantes europeos, que hasta ese momento viajaban a Asia por tierra para traer especias y otras mercancías. Colón intentaba resolver la grave situación de esos mercaderes, evitando el encuentro con los musulmanes al hacer posible que los europeos llegaran a la India por vía marítima. Por consiguiente, la belicosidad y la intransigencia del islam finalmente permitieron que Europa descubriera América. Otra de las consecuencias de la caída de Constantinopla, y de la precedente lenta y prolongada agonía del Imperio bizantino, fue la emigración de intelectuales griegos a Europa occidental. La expansión territorial musulmana a expensas de los bizantinos determinó que muchos griegos buscaran refugio en Occidente, con lo cual las universidades occidentales empezaron a contar con una cantidad sin precedentes de platónicos y aristotélicos. Esto condujo al redescubrimiento de la filosofía y de la literatura, y a un grado de florecimiento intelectual y cultural nunca visto anteriormente (y que nunca más se volvería a ver). Puede ser que la decadencia caída del Imperio bizantino haya sido una contribución musulmana a la historia de la filosofía y a la vida intelectual delmundo occidental mayor aún que la preservación árabe de Aristóteles. Evidentemente, ninguna de estas dos consecuencias ha sido realmente un «logro» islámico. Se trata del resultado de la aplicación de las violentas doctrinas del islam analizadas anteriormente. Pero en términos de sus efectos reales sobre el mundo, trascienden ampliamente a la existencia de toda una colección de tratados filosóficos islámicos y de un cargamento completo de caligrafías. 

¿Jesús fue socialista? ¡No me jodas!


Esta estupidez de que Jesús era o hubiese sido socialista no sé desde cuándo la cacarean los oligofrénicos de la izmierda, pero a cada rato la paro oyendo (por ejemplo, hace poco, a una de las taradas feministas de la usurpadora Universidad del Fundo Pando, conocida también como ExPUCP, se le ocurrió repetirla como "argumento" para defender esa aberración llamada Semana Feminista). Lo cierto es que, más que una estupidez (que lo es, ciertamente) es una blasfemia. Pero, parece que eso no les importa a los "católicos de izquierda", que en realidad de católicos no tienen absolutamente nada. 

¿Jesús socialista? ¡Cuéntame otro cuento!


Los ideales socialistas de promover el bienestar de los pobres, a primera vista, parecen estar de acuerdo con algunos principios cristianos. Un vistazo más de cerca, sin embargo, deja claro que el socialismo y el cristianismo son completamente divergentes. En esto, el Papa León XIII tenía en la razón:
En efecto, mientras que los socialistas abusar del Evangelio mismo para engañar más fácilmente a los incautos, tienen la costumbre de distorsionarlo para satisfacer sus propósitos, tan grande es la discrepancia entre sus puntos de vista perversos y la pura doctrina de Cristo, que no es Podía imaginar una mayor "Lo que la unión puede haber entre la justicia y la maldad? O comunidad entre la luz y las tinieblas? (2 Corintios 6:14) ".

- Encíclica Quod Apostolici Muneris . 1878
El socialismo (que, en resumen, sería un paso para llegar al comunismo) no se reduce a una teoría económica, como muchos piensan. Es una filosofía que abarca toda una cadena de valor; una filosofía que pretende dominar a todos los niveles de vida de las personas, no sólo a las relaciones económicas y laborales. El socialismo surge la cultura anticristiana entera!
"Jesucristo fue el primer comunista" diicen muchos alrededor. Pero el Hijo de Dios nunca podría ser un comunista / socialista porque ...
... La solidaridad Predicado, no la igualdad.
Jesús predicó el desapego de los bienes y la solidaridad voluntaria, mientras que el comunismo se prevé la confiscación de la propiedad privada (en el caso de las dictaduras) o redistribución artificial de los impuestos sobre la base de ingresos muy altos y sin criterios de mérito (en el caso de los países socialdemócratas) .
Para el cristianismo, es natural que hay personas con más bienes materiales que en otros. La doctrina social de la Iglesia condena, más bien, la acumulación excesiva de bienes, especialmente cuando que la batería no hace nada para producir bienes sociales que promueven la independencia económica y la dignidad de los pobres. Además de eso, hemos estado en el post " La Iglesia enseña la diferencia entre el capitalismo y capetalismo ".
La división equitativa de la propiedad no estaba presente en la predicación de Jesús. Esto es evidente en este pasaje:
Entonces le dije a alguien de entre el pueblo, Maestro, dile a mi hermano que parta conmigo la herencia. Jesús le respondió: Mi amigo, quien me hizo un juez o árbitro sobre vosotros (Lc 12,13-14)

... Yo no condeno a una persona por el simple hecho de que es rico.
Jesús miró al corazón de la gente, no su condición social y material; desde el comunismo demoniza a los ricos y idealizar la pobreza.
Al nacer, Jesús recibir regalos caros y tres personas ricas honores: los Reyes Magos. Y en varias partes de los evangelios vemos a Jesús con respeto citando a David, que era un rey rico y poderoso.
Es cierto que las personas con un montón de dinero (y el poder) es mucho más fácil dar alas a sus males y tentaciones. Y los ricos son más propensos a ser engañados por el aparente seguridad y la "felicidad" de que sus bienes le dará, y muchos pueden tener problemas para reconocer su necesidad de Dios. Fue en este contexto que Jesús dijo: "Es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja que para los ricos entrar en el reino de Dios" (Mc 10,25).
Esto es tan cierto que muchas personas ricas alcanzaron la santidad. Esto se aplica a la popular St. Hedwig quien, después de tener hijos y de acuerdo con su marido, hizo un voto de castidad, pero hizo voto de pobreza: prefería mantenerse a la vanguardia de la administración de su extenso patrimonio, que ayudó con el endeudados, hospitales y monasterios construidos compatibles.
... Me enseñaron que las cosas materiales eran secundarios.
Jesús quería que la gente a buscar el Reino de Dios por encima de todo. El apoyo es algo importante, pero no debe ser la prioridad de la vida de una persona: los que buscan a Dios, las cosas materiales se te dará por añadidura (Mt 6,33). Desde el comunismo lleva a la gente al materialismo, a buscar un paraíso en la tierra.
De vuelta en su tiempo, Jesús frustró las expectativas materialistas de muchos de sus seguidores. Después Él multiplicó los panes y los peces, la multitud emocionada quería hacerlo rey. Pero él ha vertido en general:
De cierto, de cierto os digo, que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque habéis comido de los panes y se saciaron. . No trabajar por la comida que perece, sino por que dura para la vida eterna, que el Hijo del Hombre os dará (Jn 6, 26-27)
... No enseñados a codiciar las cosas de otras personas.
Jesús predicó la paz y la reconciliación, incluso con aquellos que son injustos con nosotros. Desde el comunismo se basa en la lucha de clases, la promoción de la envidia y el odio de los pobres contra los ricos.
... Yo estaba a favor de la familia y de la castidad.
Jesús fue obediente a sus padres, y condenaba el adulterio y el divorcio. Mientras tanto, el comunismo busca debilitar (para eliminar) la autoridad de los padres sobre los hijos, se burla de la fidelidad conyugal y aboga por la abolición de la familia monógama - no sería nada más que una estructura alienante burguesa. La monogamia sería un concepto la expresión "propiedad privada" en este caso, la dominación de los hombres sobre las mujeres (sobre esto, ver el Manifiesto Comunista y los escritos de Engels, Gramsci y Lukács).
Bajo el socialismo, por lo tanto, debe promover la cultura promiscuidad, empezando por los niños y jóvenes. Por lo tanto, es fundamental para debilitar la influencia de la religión y la familia sobre el individuo, para que más y más personas dependen de la confianza y sobre todo en el estado. Es necesario debilitar la familia para fortalecer el Estado socialista (el libro "1984" de George Orwell y muestra esta realidad).
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FUENTE ARTÍCULO ORIGINAL EN: O CATEQUISTA

Curas pederastas, por Juan Manuel de Prada


Artículo antiguo, pero bastante interesante de Juan Manuel de Prada sobre el manoseado (de manera interesada) tema de los sacerdotes católicos pederastas.


Curas pederastas


Juan Manuel de Prada



HUBO épocas en que los cristianos se acogieron a la disciplina del arcano, ocultando las cosas de la religión a los paganos, pues comprobaban que, por mucho que se esforzasen en explicarles los misterios de su fe, los paganos lo entendían todo del revés y propalaban, por ejemplo, que la Eucaristía consistía en comerse a un niño crudo y otras aberraciones semejantes. Ando en estos días preparando una antología de artículos del gran Leonardo Castellani, a quien últimamente tanto cito, para que los muchos lectores que en estos meses me han preguntado por él puedan disfrutar a la vuelta del verano en una edición accesible de quien, sin duda alguna, es el mejor escritor católico en español del siglo XX; y, entre el bosque de artículos suculentos que Castellani dio a la prensa, me tropiezo con uno titulado «¡Al arcano de nuevo!», en el que con su habitual gracejo propone volver a aquella disciplina de los primeros cristianos, viendo que los señores incrédulos de nuestra época se obstinan en creer que Jesús estuvo enamorado de María Magdalena o que la burra de Balaam se llama así porque milagrosamente una vez baló. Tratar de aproximar la religión a ciertas personas contaminadas por las más rocambolescas mistificaciones lo considera Castellani trabajos de amor perdidos; y propone jocosamente que, en lugar de deslomarnos escribiendo tratados de apologética que rechazarán (aunque luego crean en el espiritismo, o en el Progreso, o en cualquier otra chorrada, pues ya se sabe que cuando se deja de creer en Dios se empieza a creer en cualquier cosa), nos dediquemos a hacerles creer las trolas más jacarandosas. Por ejemplo: que al Papa todos los cristianos deben adorarlo como Dios; o que la Santísima Trinidad la componen la paloma del Espíritu Santo, el Cordero de Dios y el Buey de Belén. Trolas que, indudablemente, se tragarán; pues nadie hay más crédulo que un incrédulo profesional.

Me he acordado de este artículo desternillante de Leonardo Castellani mientras seguía el tratamiento informativo que se ha hecho de la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en Sydney. El Papa Benedicto XVI ha dicho allí muchas cosas hermosas, incisivas o clarividentes; pero a la prensa sólo le interesa resaltar que ha vuelto a mostrar su vergüenza por los abusos perpetrados por ciertos curas pederastas. O, dicho más exactamente, a la prensa le importa un bledo que Benedicto XVI haya mostrado su pesar por estas conductas abominables, o que haya declarado que el sufrimiento de las víctimas es el suyo propio (pues, en el fondo, a la prensa le importan un bledo tales víctimas). A la prensa le interesa únicamente resaltar que los curas son pederastas; ni siquiera que haya unos pocos curas pederastas que denigran su ministerio, entre tantos miles de curas que cada día lo dignifican y exaltan, sino que los curas son pederastas por naturaleza. Pues, cuando se trata de envilecer a la Iglesia, una golondrina sí hace verano; y de nada sirve que por cada cura pederasta haya mil curas que alivian la miseria de millones de niños, que alumbran el porvenir de millones de niños, que desveladamente trabajan por salvar su infancia desvalida. Todos estos curas nada importan; o importan tanto que se oculta su mera existencia. Pues, si se divulgara, se correría el riesgo de que la gente bienintencionada pensase que tal vez los pocos curas pederastas que desgraciadamente existen entre tantísimos curas admirables son una ilustración de aquella parábola del trigo y la cizaña que nos contó Cristo.

Y de nada sirve que el Papa exprese su pesar ante conductas tan abominables como aisladas y exija que la justicia humana las castigue; de nada sirve que haya mostrado su disposición a limpiar la suciedad que se refugia en el seno de la Iglesia con soluciones dolorosísimas ante las que no le ha temblado jamás el pulso; de nada sirve que haya extremado su celo y reclamado a los obispos que extremen el suyo, vigilando la conducta de sus sacerdotes y seminaristas. A la prensa sólo le interesa propalar que los curas son un hatajo de pederastas; y mañana dirá, si es necesario, que se comen crudos a los niños. Saben que cuentan con una clientela crédula que, por cerrazón de inteligencia o suciedad de corazón, está dispuesta a tragarse sus trolas. Quizá haya llegado el momento de volver a la disciplina del arcano, como pedía Castellani.

TOMADO DE: ABC

viernes, 31 de julio de 2015

Un episodio más del asesino Simón Bolívar: La "Navidad Negra", el espantoso genocidio de Pasto de 1822


UNA SANGRIENTA NAVIDAD EN PASTO A MANOS DEL ‘ABEL’ AMERICANO.

Conversando hace un tiempo con un académico colombiano (miembro de la Academia Nariñense de Historia y miembro correspondiente de la Academia Nacional de Historia del Ecuador) me decía que a Sucre por este salvaje episodio más se lo debería conocer como el Caín de América, antes que el ‘Abel’ como el romanticismo mitológico lo ha llamado:

ESPANTOSO GENOCIDIO EN PASTO[1]

La Navidad negra.-Diciembre de 1822

El tremendo odio que el Libertador Simón Bolívar sentía contra la ciudad de Pasto y sus moradores, por el apoyo a España, se desencadenó en la navidad de 1822, cuando las tropas patriotas, al mando de Antonio José de Sucre, se tomaron la ciudad y protagonizaron uno de los más horripilantes episodios de la guerra de la Independencia. Fue una verdadera orgía de muerte y violencia desatada, en la que hombres, mujeres y niños fueron exterminados, en medio de los más incalificables abusos. Este hecho manchó sin duda alguna, la reputación de Sucre, quien de manera inexplicable permitió que la soldadesca se desbordara, sin ninguna clase de control. Fue una navidad negra, cuyos detalles presentamos en las líneas siguientes:

Lamentablemente siempre la historia de Colombia ha estado ligada a la violencia. Ese es un hecho irrefutable que se vive hasta nuestros días, donde como todos sabemos guerrilla, paramilitares y otros grupos al margen de la ley, son causa de muerte, destrucción y secuestros.
Cómo olvidar la época de la violencia de la década del 50 del siglo pasado en nuestro país, cuando los enfrentamientos bipartidistas entre liberales y conservadores, dieron lugar a que los campos colombianos se bañaran en sangre de miles de personas, en una masacre que parecía no tener fin.
Bandoleros, como se les conocía en esa época, de estremecedores apodos como “Sangrenegra”, “Desquite” y otros, fueron responsables de matanzas que, aún transcurrido más de medio siglo, no se olvidan por su barbarie y crueldad extremas. Palabras como el “corte de franela” que no era más que un infame degollamiento de las víctimas, o el “corte de corbata”, donde a los asesinados se les sacaba la lengua por el cuello cortado, aun causan terror. Fue una violencia aterradora, espantosa, descrita en muchas publicaciones como el famoso “Viento Seco” de Daniel Caicedo” o el “Libro Negro de la Violencia en Colombia”, con sus fotografías de pesadilla en las que se muestran muertos degollados o despedazados a machete, en piadoso blanco y negro, puesto que en esos años, la fotografía a color apenas daba sus primeros pasos en nuestro medio.
Se trata de una violencia salvaje que en los últimos años se ha repetido en nuestro país con las acciones que han tenido como marco el enfrentamiento entre la guerrilla y los grupos de autodefensas. Personas despedazadas vivas mediante la utilización de sierras o lanzadas como alimento para caimanes y aves, hacen parte de las confesiones de numerosos integrantes de las llamadas autodefensas, que de esta manera no sólo revivieron los tenebrosos años del bandolerismo, sino que los superaron en maldad y exceso.
Pero estoy seguro que, a pesar de las crueldades sin cuento que se han vivido en esas nefastas épocas de la historia de Colombia, nada en el futuro podrá superar la premeditada barbarie que sufrió todo un pueblo situado en la ciudad y comarca de Pasto en diciembre de 1822 en plena guerra de la Independencia.
Solo una mente bipolar desequilibrada pudo ordenar unas acciones tan terribles, en contra de un pueblo entero. Con este ataque del ejército patriota a la ciudad, Simón Bolívar demostró una vez más su odio visceral en contra del pueblo pastuso y como instrumento de su sangrienta venganza, utilizó a su paisano, el General Antonio José de Sucre, el oficial de sus mayores afectos, quien, de manera inexplicable, permitió a los soldados a su mando el perpetrar toda clase de iniquidades, como jamás se habían visto.
Podría decirse que la saña con la que llegó el ejército republicano era producto de la corajuda guerra que les estaba dando la ciudad de Pasto y el reciente revés sufrido en Taindala. Pero nada de eso, ni siquiera el anhelo de una liberación continental para las élites “criollas”, justifica la matanza y los abusos cometidos.
Horas de horror
Trasladémonos en las líneas siguientes al 24 de diciembre de 1822. Sí, es la celebración de la Navidad, pero el pánico reina en Pasto. Ya se tienen noticias del avance del ejército patriota, al mando de Sucre. Se trata de unas tropas en las que vienen nada menos que los batallones Rifles, Bogotá y Vargas, integrados por militares de una gran veteranía, curtidos en toda clase de combates. Como si esto fuera poco, los acompañan los escuadrones de Cazadores Montados, Guías y Dragones de la Guardia, reforzados también con soldados de la vecina Quito. El día anterior, se ha sabido que ese ejército ya ha atravesado el paso del Guáitara, muy mal defendido por las milicias improvisadas que allí quedaron, por lo que el 24 se espera su llegada en cualquier momento.
La mayoría de los hombres, informados de la gran superioridad de los enemigos que se acercan y no adictos a la causa realista que suscitaran entonces el oficial español Remigio Boves, Agualongo y otros pocos, prefieren huir a las montañas. Numerosas mujeres y niños buscan refugio en las iglesias. Creen que los enemigos tendrán respeto de esos recintos sagrados, pero se darán cuenta, demasiado tarde, de su terrible equivocación.
A pocos minutos de las tres de la tarde, se escucha un grito de espanto:
¡Ya están aquí, ya están aquí!
Es cierto. Las tropas patriotas han llegado a la ciudad y luego de su extenso recorrido, aparecen en el atrio de la iglesia de Santiago, frente al antiguo camino de Caracha. El día es triste y frío y el imponente volcán Galeras se encuentra nublado, como no queriendo ser testigo de las iniquidades que en cuestión de minutos van a dar comienzo.
Prácticamente no hay resistencia en las barricadas defensivas que se han levantado. El jefe de Pasto, Estanislao Merchancano y su segundo, el comandante, Agustín Agualongo, han huido a las montañas, al darse cuenta que se encuentran en inferioridad de condiciones y que, por lo tanto, en caso de dar batalla seguramente serán hechos prisioneros o muertos.
Santiago, el primer derrotado
 Entonces, en esos momentos de intenso pánico, a alguien se le ocurre decir:
¡Saquemos a Santiago para que nos defienda!
Al parecer no queda otra alternativa. Sólo un milagro puede salvar en esos aterradores momentos a Pasto y los aterrorizados moradores se lo piden al apóstol Santiago. Entonces, su imagen es colocada en medio de quienes tratan de rechazar el brutal ataque. Es una imagen increíble: por un lado los patriotas en violenta arremetida, por el otro, unos pocos hombres, con los rostros demudados por el miedo, cuya única arma es una imagen de yeso. Los minutos que siguen demuestran que los milagros no son cosa de todos los días. Santiago no sirve absolutamente para nada. Es más un estorbo, que cae al suelo en medio del fragor del combate, mientras, poco a poco, los atacantes van minando la pocaresistencia para apoderarse definitivamente de la ciudad que tantos dolores de cabeza le ha causado al proceso de emancipación de la Nueva Granada.
Dice, a manera de curiosidad, el ilustre historiador Alberto Montezuma Hurtado en su obra “Nariño Tierra y Espíritu”, que no es explicable cómo en aquellas horas aciagas, los pastusos no se hubieran acordado de su patrona, la Virgen de las Mercedes, quien seguramente habría desempeñado un mejor papel en la defensa de la ciudad, como ya lo ha demostrado en otras situaciones en la que Pasto ha estado expuesta a toda clase de peligros.
¡Pesadilla!
Los episodios que siguen a continuación son infernales.
A pocos metros de la iglesia de Santiago, uno de los soldados le arrebató su hijo de brazos a una desesperada madre. Enloquecida trata de recuperarlo y como una fiera enfurecida se lanza contra el hombre. Pero, otro de los soldados, la degüella de un certero sablazo y su cabeza rueda por la pendiente, con la boca abierta en un grito silencioso. Acto seguido, el soldado que le había quitado el niño, en medio de una carcajada de demente, lanza al infante hacia arriba y lo ensarta en su bayoneta, mientras que la soldadesca lo aplaude. Toda la ciudad de Pasto parece un solo grito de dolor. A sangre y fuego se somete a la población; templos, capillas y conventos cayeron en poder de los atacantes, a excepción del de las Conceptas, que se levantaba donde hoy es la Gobernación de Nariño.
Un homicidio espantoso
En la catedral de ese año de 1822, hoy iglesia de San Juan, las tropas al mando de Sucre y enviadas por el Libertador Simón Bolívar perpetran un asesinato espantoso, cuya víctima es el sacristán que pasaba de los 80 años de edad. En efecto, las tropas realistas, lo agarran y lo obligan a colocar su cabeza en la pila bautismal. El pobre anciano no puede hacer nada para defenderse de la brutal agresión. Es entonces, cuando uno de los oficiales patriotas Apolinar Morillo posterior asesino confeso de Sucre-, le descarga una mole de adobe. La escena no puede ser más dantesca. La sangre salta por doquier y mancha las paredes de la iglesia. Mientras se perpetra este asesinato incalificable, la soldadesca que ha entrado al templo en sus caballos, enlaza las sagradas imágenes de las vírgenes y de los santos, que acto seguido son despojadas de sus ornamentos y sus riquezas terrenales, en una orgía de muerte, destrucción y pillaje, en medio de los alaridos de las mujeres que están siendo violadas y pasadas a cuchillo y de los gritos de los hombres, que también son degollados. Pero la navidad negra, apenas está comenzando.
¡Tome usted a mi hija!
Al darse cuenta de la nula resistencia, los soldados republicanos, convertidos en verdaderos animales, empezaron a ingresar con brutal violencia a las casas, para robar, matar y violar sin pudor alguno a todas las mujeres, aunque estas fueran niñas o ancianas. Los gritos y alaridos de las infortunadas se escuchaban por doquier. Fue entonces, cuando en medio de esa orgía de sexo desenfrenado, muchas madres en su desesperación decidieron sacar a sus hijas a la calle, para entregársela a algún soldado blanco, antes de que un negro la violara.
¡Señor, por favor, tome usted a mi hija! Fue una exclamación que se escuchó muchas veces en ese caos en el que se convirtió la ciudad.
Las violaciones fueron múltiples y de acuerdo con las crónicas de la época, todas las mujeres que fueron sorprendidas en Pasto ese 24 de diciembre de 1822, fueron víctimas de vejámenes sexuales, de los cuales no se salvaron las monjas en los conventos.
De los robos y abusos cometidos, es de rescatar la opinión del general José María Obando, quien no vacila en criticar los incalificables excesos y responsabiliza de los mismos al general Sucre:
“No se sabe cómo pudo caber en un hombre tan moral, humano (?) e ilustrado como el general Sucre la medida altamente impolítica y sobremanera cruel de entregar aquella ciudad a muchos días de saqueo, de asesinatos y de cuanta iniquidad es capaz la licencia armada; las puertas de los domicilios se abrían con la explosión de los fusiles para matar al propietario, al padre, a la esposa, al hermano y hacerse dueño el brutal soldado de las propiedades, de las hijas, de las hermanas, de las esposas; hubo madre que en su despecho salióse a la calle llevando a su hija de la mano para entregarla a un soldado blanco antes de que otro negro dispusiese de su inocencia; los templos llenos de depósitos y de refugiados fueron también asaltados y saqueados; la decencia se resiste a referir tantos actos de inmoralidad…”
Increíbles bacanales
Realmente, como lo dice el general José María Obando, nunca se sabrá qué pasaba por la mente de Antonio José de Sucre, al permitir tantos desmanes, que él perfectamente pudo evitar. Córdova mismo, alarmado por este gravísimo error político e histórico, le pidió que cesara la matanza y, ante su fuerte insistencia, ordenó Sucre, al tercer día del genocidio, que este Coronel, con el cuerpo que comandaba, desarmara a los enloquecidos y borrachos soldados, en particular a los del “Rifles”, compuesto por venezolanos y mercenarios ingleses.
Pasto fue, pues, durante tres días el epicentro de hechos horribles y abusos inimaginables contra su población. En cercanías a la hoy Plaza de Nariño, soldados en avanzado estado de embriaguez seguían abusando sexualmente de las mujeres, sin importar que esto fuera en plena calle. Lo más horrible de todo es que, muchas veces, satisfechos de su bellaquería, los infames soldados, procedían a degollar a las indefensas mujeres.
Respecto a los muertos, en las calles se amontonaron por lo menos quinientos cadáveres de hombres, mujeres y niños, la mayoría con el cuello cortado. Al cabo de pocos días y a pesar de la frialdad del clima, la pestilencia fue insoportable, ya que nadie se atrevía a sepultar los cadáveres por el riesgo de convertirse en uno de ellos, en una ciudad en donde la soldadesca hacía lo que le daba la gana.
Tanto así que ni siquiera los templos de Santiago, San Juan, San Andrés, Taminanguito y San Sebastián, sirvieron de protección a quienes se refugiaron en ellos convirtiéndose en escenario de crímenes horrorosos, que parecieran ser cometidos por brutales dementes.
  
Destrucción cultural
Aparte de la terrible matanza y los escabrosos hechos que rodearon el vil ataque a Pasto por parte de las tropas republicanas, la ciudad sufrió a su vez un irreparable daño cultural y económico, como lo dice José Rafael Sañudo: “Se entregaron los republicanos a un saqueo por tres días, y asesinatos de indefensos, robos y otros desmanes hasta el extremo de destruir, como bárbaros al fin, los archivos públicos y los libros parroquiales, cegando así tan importantes fuentes históricas. La matanza de hombres, mujeres y niños se hizo aunque se acogían a las iglesias y las calles quedaron cubiertas con los cadáveres de los habitantes, de modo que “el tiempo de los Rifles”, es frase que ha quedado en Pasto para significar una cruenta catástrofe”.
Tesoros escondidos
De esa nefasta navidad de 1822, han quedado para la posteridad muchas historias, que hoy, 187 años después, obviamente no han perdido vigencia en Pasto. Por ejemplo, es una realidad que, al darse cuenta de la llegada del ejército patriota, fueron muchos quienes, de manera desesperada, escondieron sus pertenencias de valor en patios y paredes, con la esperanza de volver algún día por ellas. Al respecto, son informaciones conocidas que numerosos entierros han sido descubiertos en viejas viviendas o en patios y, por lo que se sabe, una gran cantidad de tesoros todavía esperan ser descubiertos en la hoy capital de Nariño. Por mi parte, estoy plenamente convencido de esto puesto que en Pasto, en la época de los acontecimientos que estamos relatando, había personas que poseían grandes fortunas, especialmente en monedas de oro.
Finalmente, como epílogo de los trágicos acontecimientos de esa navidad de 1822, hay que decir que, por culpa de lo sucedido en esa fecha, la guerra de Independencia se prolongó por dos años más con todas sus trágicas consecuencias en lo humano y en lo económico. Ese diciembre no hubo celebración de navidad, ni villancicos, a consecuencia de la más espantosa tragedia que haya afrontado la ciudad de Pasto en su historia. Producto, de acuerdo con todos los antecedentes descritos, de una mente bipolar, como la del Libertador Simón Bolívar, quien encontró en su paisano Antonio José de Sucre un inesperado cómplice para que se perpetrara la matanza y abusos contra la población pastusa. Además, los documentos quemados fueron la causa para que se perdiera la memoria de la región, la cual ardió en las hogueras de la violencia y la barbarie.
Por Isidoro Medina Patiño
 

[1] Extraído de Medina Patiño, Isidoro, Bolívar, genocida  o genio bipolar,  Imp. Visión Creativa, Pasto, 2009, págs. 69 y sigs.

FUENTE: COTERRANEUS

Otro artículo relacionado con este terrible suceso:


Pastusos asesinados por Simón Bolivar


Pueblo pastuso:

Mientras millones de colombianos celebran el segundo centenario de la independencia, hay que recordar que –hace doscientos años– en Pasto otra fue la historia que se vivió, pues el pueblo del sur fue invadido, pisoteado y abusado. Aquí la libertad se tiñó de sangre, se perfumo de muerte, se vistió de persecución, de masacres y sacrificios. Aquí sobre esta tierra al pie del Galeras, Bolívar bautizó con muertos las calles, con violaciones las iglesias, con represiones la valentía; no dejo un sueño vivo porque sólo su sueño era posible, porque la independencia debía depender solamente de sus ideales.

El 23 y 24 de diciembre de 1822, después de rudo combate en el barrio Santiago de la ciudad de Pasto, cuenta O'Leary: "…en horrible matanza que siguió, soldados y paisanos, hombres y mujeres, fueron promiscuamente sacrificados y se entregaron los republicanos a un saqueo por tres días, y a asesinatos de indefensos, robos y otros desmanes; hasta el extremo de destruir, como bárbaros al fin, los libros públicos y los archivos parroquiales, cegando así tan importantes fuentes históricas”. Se asesinaron hombres, mujeres y niños, sin respetar los templos donde esta gente buscó protección; y las calles quedaron cubiertas de los cadáveres de los habitantes de Pasto…

Este es el hombre que nos llevó a la libertad, el de la Navidad Negra, el de la temible espada, el del caballo blanco, el de uniforme rojo: el zambo Bolívar; el que llenó los ojos de los pastusos de dolor y de llanto. Bolívar el Libertador dejo cientos de niños huérfanos y una multitud de madres y viudas llorando a sus hombres inmolados. En defensa de sus creencias el pueblo pastuso no secundó la lucha por la independencia, no renunció a sus rancias convicciones por un hombre que los desterró y los humilló hasta la muerte.

El cruel Libertador, el que manchó de muerte las calles, el que nos liberó de la corona pero que nos manchó de miseria, dolor y llanto.

Pueblo pastuso: La cara convencional de la historia nos cuenta que el Libertador asesinó y sacrificó a nuestra gente en nombre de la libertad y de la independencia; pero no olvidemos que dejó las huellas de su espada en nuestras gentes, que sometió y humillo nuestros ancestros, que pisoteó nuestro pueblo y que creó una macabra obra pictórica –aunque efímera en el suelo de nuestra ciudad–, perenne en la memoria de los pastusos, quienes desde entonces la identificamos como “El Colorado”.

TOMADO DE: PSICOAMNESIA

Las venas abiertas de la Hispanidad - entrevista al historiador Patricio Lons


Lucas Carena, en este programa especial, entrevista a Patricio Lons, periodista e historiador, y juntos reflexionan sobre la Hispanidad, su legado, grandeza y alcance, cuestionando la guerra cultural promovida por el liberalismo modernista de la “Pérfida Albión” y el progresismo ateo, con el inicuo fin de eliminarla de nuestra memoria.