| Basta ya de demagogia antiespañola La Iglesia tiene que pedir perdón por el genocidio de los indios de América, muertos a manos de sus evangelizadores españoles. El desmedido Chávez se lo acaba de echar en cara al Papa. Pero ya está bien de demagogias. Sabemos que murieron cientos de miles de amerindios, quizá millones, entre los siglos XV y XVII, pero también sabemos que no hubo genocidio. Hoy está sobradamente demostrado que la causa fundamental de todas esas muertes fueron los virus y otras enfermedades. Y después, en el XIX, las guerras civiles y la explotación económica a manos de las élites criollas en la Hispanoamérica independiente. Esta es toda la verdad y nada más que la verdad. Dijo el Papa en Brasil que la evangelización de América "no supuso en ningún momento una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña". Era lo que necesitaba Chávez para subirse a la parra y lograr otro titular en la prensa mundial: "Aquí ocurrió algo mucho más grave que el holocausto en la Segunda Guerra Mundial y nadie puede negarnos a nosotros esa verdad –dijo el Gorila Rojo-, ni su Santidad puede venir aquí, a nuestra propia tierra, a negar el holocausto aborigen". Lo decía en una alocución nocturna reproducida obligatoriamente por las emisoras de radio y televisión venezolanas, según ha contado Efe. Y añadía Chávez: "Así que, como jefe de Estado, pero vestido con la humildad de un campesino venezolano, yo le ruego a su Santidad que ofrezca disculpas a los pueblos de nuestra América".
Vieja historia, tópico de la leyenda negra antiespañola. Hace año y medio, el 12 de octubre de 2005, la agencia oficial argentina Télam emitía un texto donde asegurabaque “con la llegada de los conquistadores se inició un exterminio que arrasó con 90 millones de pobladores de la región y quebró el desarrollo cultural de este lado del Atlántico (…) El mayor genocidio de la historia”. España es culpable.
Las pruebas de la acusación
¿En qué se basa esta acusación? En datos de la propia época que hoy sabemos equivocados, pero que durante mucho tiempo se consideraron indiscutibles. Uno, los censos de población india realizados por los españoles en el siglo XVI, que reflejan una reducción brutal del número de nativos. Por ejemplo, los taínos de Santo Domingo pasaron de 1.100.000 en 1492 a apenas 10.000 en 1517. Es decir, en un cuarto de siglo había prácticamente desaparecido la población precolombina de Santo Domingo y las Antillas. ¡Un millón noventa mil muertos en sólo veinticinco años! Esas cifras se extrapolaron después al resto del continente.
Sorprende que un número exiguo de españoles fuera capaz de matar a tanta gente en tan poco tiempo, pero, al fin y al cabo, hay un testimonio de la época que lo afirma con toda claridad: el del dominico Fray Bartolomé de las Casas, que contrapone la mansedumbre de los indios a la crueldad de los españoles: “En estas ovejas mansas entraron los españoles como lobos y tigres y leones crudelísimos de muchos días hambrientos. Y otra cosa no han hecho de cuarenta años a esta parte, sino despedazallas, matallas, angustiallas, afligillas, atormentallas y destruillas por nuevas y varias maneras de crueldad”.
Irrefutable, ¿no? Pues no. Primero, las cifras del genocidio son imposibles: ¿Noventa millones de muertos en un siglo y pico, en todo el continente americano, a manos de sólo 200.000 españoles? Eso cuadra mal. ¿Un millón de muertos en poco más de veinte años, en un solo sitio, las Antillas, y en el siglo XVI, a base de ballesta y arcabuz? Es impracticable, sobre todo si tenemos en cuenta que los Reyes Católicos habían dado órdenes muy estrictas de tratar bien a los indígenas. Por otro lado, ¿quién hizo el censo? ¿Son fiables esas cifras? Respecto a Las Casas, ¿por qué denuncia tantos crímenes y, sin embargo, nunca dice dónde ni cuándo se produjeron, como tampoco da el nombre del criminal? Y además, si esto pasó en América, ¿por qué no pasó en Filipinas, donde no hay noticia de genocidio alguno? Aún peor: Las Casas logró su objetivo y en 1547 la Corona prohibió el sistema de encomiendas, que según fray Bartolomé era la causa de las muertes, pero los indios siguieron muriendo. ¿Por qué? Y hay más: en el imperio inca, los indios habían empezado a morir masivamente unos veinte años antes de que llegaran los españoles. ¿Cómo es eso posible? Nada encaja. Vamos a explicar lo que pasó de verdad.
No hubo genocidio
Primero, los censos no valen. La norteamericana Lynne Guitar, de la Universidad de Vanderbilt, fue a Santo Domingo a estudiar la historia de los taínos (hoy es profesora del Colegio Americano en Santo Domingo) y descubrió que los censos son inútiles: cuando un indio se convertía al cristianismo y vivía como un español, o más aún si se mestizaba, dejaba de ser censado como indio y era inscrito como español. Y si luego venía otro funcionario con distinto criterio, entonces volvía a ser inscrito como indio, y así hay casos de ingenios de azúcar donde los indios pasan de ser unos pocos cientos a ser 5.000 en sólo dos años. Para colmo, los encomenderos –los españoles que regentaban tierras y explotaciones- mentían en sus censos, porque preferían trabajar con negros, a los que podían esclavizar, que con indios, de manera que sistemáticamente ocultaban las cifras reales. Es decir que las cifras censales de los indios en América, en el siglo XVI, son papel mojado.
¿Mentía entonces fray Bartolomé al hablar de aquel exterminio? Las Casas vio graves casos de crueldad. Y vio también muchos muertos. Era fácil conectar una cosa con otra. Pero hoy sabemos que la gran mayoría de aquellos muertos, que sin duda se contaron por cientos de miles, fueron causados por los virus, algo que ningún español del siglo XVI podía conocer. También sobre esto hay estudios incontestables. Desde muy pronto se pensó en la viruela; se cree que la introdujo en América un esclavo negro de Pánfilo de Narvaéz, hacia 1520, y se sabe que hizo estragos en Tenochtitlán. Estudios posteriores, como el del doctor Francisco Guerra, señalan sobre todo a la gripe porcina, la llamada “influenza suina”. El hecho es que los indígenas americanos, que habían vivido siempre aislados del resto del mundo, recibieron de repente y en muy pocos años el impacto combinado de todos los agentes patógenos difundidos por los buques europeos, sus cargamentos, sus animales, sus pasajeros. Hace poco, un investigador de la Universidad de Nueva York, Dean Snow, precisaba que la gran mortandad no tuvo lugar en el siglo XVI, sino después, cuando empezaron a llegar niños, es decir: tosferina, escarlatina, sarampión; fue letal. Del mismo modo que el primer establecimiento español en América, el fuerte Navidad, fue diezmado por las fiebres, así también los indios, en gigantescas proporciones, fueron diezmados por los virus. Virus que sus cuerpos desconocían y que no pudieron resistir.
Es el mismo proceso que sufrió Europa durante el siglo XIV, con la peste negra, que vino de China. ¿Recordamos algún caso más reciente? Entre los años 1918 y 1919, la llamada “gripe española” (porque España fue el único país donde no se prohibió hablar de ella) causó la muerte de más de treinta millones de personas en todo el mundo. Lo de América no fue inusual.
De manera que hubo, sí, una mortalidad mayúscula de indios en América, pero no fue un genocidio. Un genocidio requiere que haya voluntad de exterminio. Eso no pasó en la América española. Y aunque hubo encomenderos brutales, no hubo genocidio. Quede claro. Por cierto que en este último punto hay que hacer una mención especial a la Iglesia. Si hubo leyes específicamente destinadas a proteger a la población aborigen –cosa que hasta entonces no había hecho ningún otro imperio en la Historia-, fue precisamente porque la Iglesia planteó el dilema moral de la legitimidad de la Conquista de América. El debate fue convocado por el propio emperador Carlos y se plasmó en la Controversia de Valladolid, entre 1550 y 1551. Allí, entre otras cosas, se gestó la idea moderna de los derechos humanos.
¿De dónde viene esa leyenda negra, cómo se sigue propagando pese a todo? Pierre Chaunu, historiador francés, que fue catedrático de La Sorbona, escribe: “La leyenda antihispánica en su versión norteamericana (la europea hace hincapié sobre todo en la Inquisición) ha desempeñado el saludable papel de válvula de escape. La pretendida matanza de los indios por parte de los españoles en el siglo XVI encubrió la matanza norteamericana de la frontera Oeste, que tuvo lugar en el siglo XIX. La América protestante logró librarse de este modo de su crimen lanzándolo de nuevo sobre la América católica”. Otro reconocido historiador francés, Jean Dumont, añade: “Si, por desgracia, España (y Portugal) se hubiera pasado a la Reforma, se habría vuelto puritana y habría aplicado los mismos principios que América del Norte ("lo dice la Biblia, el indio es un ser inferior, un hijo de Satanás"), un inmenso genocidio habría eliminado de América del Sur a todos los pueblos indígenas. Hoy en día, al visitar las pocas 'reservas' de México a Tierra del Fuego, los turistas harían fotos a los supervivientes, testigos de la matanza racial, llevada a cabo además sobre la base de motivaciones supuestamente bíblicas”.
La recurrente imputación de “genocidio” a los españoles contrasta con el tenaz silencio que rodea a uno de los episodios más negros de la historia de la iberoamérica independiente: las matanzas de indios en las guerras civiles o en los procesos de explotación del territorio –los charrúas de Uruguay, los nativos de la Amazonia-, así como la esclavitud de indios mayas en el México de los años 1840-1860.
Que alguien le cuente todo esto a Chávez.
FUENTE: EL MANIFIESTO
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viernes, 8 de agosto de 2014
Toda la verdad sobre el supuesto genocidio indio en América
miércoles, 6 de agosto de 2014
Reforma de lo reformable y continuidad
I. En general, reformar es volver a formar, rehacer, modificar algo, con la intención de mejorarlo. En la Iglesia hay doctrinas que son en sí mismas irreformables o definitivas. El Magisterio extraordinario, pontificio o conciliar, y el Magisterio Ordinario y Universal, además de infalibles, contienen enseñanzas definitivas y no reformables. Esto quiere decir que no es posible modificarlas de manera intrínseca y substancial, alterando contradictoriamente su sentido, aunque sea posible una evolución extrínseca, homogénea, y nuevas formulaciones perfectivas. Admitir una reforma substancial de doctrinas definitivas sería destructivo para el dogma y revelaría en una concepción historicista de la verdad. Así, por ejemplo, la Iglesia enseña que la idolatría es un acto intrínsecamente malo; que está prohibido siempre por Dios y que ninguna circunstancia puede justificarlo. No es admisible, por tanto, reformar la enseñanza al punto de afirmar una doctrina de sentido opuesto, como sería, por ejemplo: la idolatría es un acto intrínsecamente bueno.
Pero también existe en la Iglesia un ámbito de lo reformable, dentro del cual cabe la posibilidad de un cambio substancial. Dos capítulos merecen especial mención:
1. Disciplina eclesiástica. Este ámbito no ofrece mayores dificultades y es fácil comprender que las disposiciones meramente disciplinarias de la Iglesia admiten mutación substancial con el paso del tiempo. Ejemplos: una conducta, como la de consagrar obispos sin mandato pontificio, puede ser lícita en una época determinada y luego ser castigada como un delito en otra; un libro puede ser incluido en el Index por un Papa, y por efecto de una reconsideración del caso, el mismo u otro pontífice, puede dejar sin efecto la prohibición; una fiesta litúrgica puede ser obligatoria y de precepto, y luego dejar de serlo, etc. Los ejemplos podrían multiplicarse. En todos, la posibilidad de un cambio substancial es clara, aunque siempre dentro de ciertos límites fijados por el derecho divino.
2. Aplicaciones de la doctrina. Existen principios universales no reformables, definitivos, que no pueden cambiar substancialmente, que el Magisterio enseña de modo constante. Pero también el Magisterio puede hacer aplicación de esos principios a diversas circunstancias culturales, que son mutables en función las circunstancias. Estas aplicaciones concretas son fruto de un silogismo. La premisa mayor del silogismo es un principio general. La menor se deriva elementos no propiamente doctrinales, de naturaleza circunstancial. La conclusión puede variar en función de la premisa menor. Veamos un ejemplo en el ámbito de la moral:
Premisa mayor: la idolatría es un acto intrínsecamente malo.
Premisa menor: estos gestos concretos son actos de idolatría.
Conclusión: luego, estos gestos son intrínsecamente malos.
La conclusión del silogismo es un juicio moral particular que puede cambiar, incluso contradictoriamente, sin afectar la inmutabilidad del principio expresado en la premisa mayor. Veamos un caso paradigmático: el de los denominados ritos chinos.
II. Los ritos chinos: condena y rehabilitación. Se llama ritos chinos a un variado conjunto de ceremonias tradicionales consideradas actos de idolatría, superstición o abusos litúrgicos. Pertenecían a la estructura de la sociedad china y estaban orientadas a honorar a Confucio, a los muertos y los genios de la ciudad. Los ritos procuraban que cada familia conservara la representación de sus muertos, delante de los cuales todos se inclinaban, ofrecían incienso, perfume y encendían velas, etc.
Estos ritos suscitaron una célebre controversia. La raíz de esta puede encontrarse en el diverso método de evangelización seguido por los misioneros. Los jesuitas querían seguir su propio método apostólico basado en la adaptación misionera, que tendía a aprovechar cuanto hubiera de aprovechable en los pueblos de misión, y que podría quedar condensado en esta doble función: adaptar lo nuestro a lo suyo, y adoptar lo suyo en lo nuestro, siempre que pudiera ser integrado en el cristianismo. Pero no faltaron, dentro y fuera de la Compañía de Jesús, impugnadores de este método aplicado en China.
En 1631 llegaron al país asiático los primeros dominicos y poco después los franciscanos y otros misioneros que, en general, no aprobaban los métodos de los jesuitas. Las cosas se agravaron cuando en 1641 se expulsó de China a todos los misioneros, menos a los jesuitas; el dominico expulsado Juan B. Morales acudió a Roma y denunció los ritos chinos promovidos por los jesuitas como idolátricos, por lo que la Congregación de Propaganda Fide los condenó en 1645. Los jesuitas recurrieron y así comenzó una interminable polémica, entre defensores y adversarios de los ritos chinos, que terminó un siglo después con Benedicto XIV. La historia de la condena a los ritos chinos es rica en antecedentes. En diferentes ocasiones los papas los reprobaron: Inocencio X (1645) prohibió el uso de estas prácticas; Clemente XI (1704, 1710, y con la Constitución Ex illa die de 1715) los prohibió insistentemente y exigió de los misioneros un juramento de obediencia a la constitución de condena; hasta que por fin el papa Benedicto XIV, con su bula Ex qua die del 11 febrero de 1742, zanjó definitivamente la cuestión condenando los llamados ritos chinos e impuso a los misioneros un juramento categórico de fidelidad. En esta bula pueden leerse frases y acusaciones muy duras contra los jesuitas, a los que se tacha de desobedientes y capciosos. El papa Pío XII abrió, entre 1935 y 1939, el debate sobre la licitud de aquellos ritos y, el 8 diciembre de 1939, declaró oficialmente la licitud de los mismos, posición que selló con la Encíclica Summi Pontificatus (v. n. 35), comenzando por los ritos para la Manchuria, Japón, China y, en 1940, permitió los ritos de la India y anuló el juramento impuesto por Benedicto XIV.
Cabe destacar la cantidad de documentos condenatorios, el juramento de obediencia, las duras expresiones pontificias y la vigencia por casi tres siglos de las condenas a estos ritos. Con todo, notemos las palabras del decreto de 8 dic. 1939, redactado por la Congregación de Propaganda Fide: “Es ya conocido cómo en las regiones de Oriente, algunas ceremonias, ligadas quizá antes a ritos gentiles, en la actualidad, por el cambio secular de las costumbres y de los ánimos, conservan unsentido civil tan sólo, de piedad para con los antepasados, de amor a la patria, o de cortesía para con los demás». El decreto se había hecho después de una consulta a la República china que afirmó que los ritos no tenían significado religioso.
Estamos ante un juicio moral particular que ha cambiado instrínsecamente, sin afectar la inmutabilidad del principio expresado en la premisa mayor del silogismo. La mutación se da en la premisa menor, condicionada por elementos variables en el tiempo (“en la actualidad”, diferente de “antes”), debida a nuevas circunstancias temporales (“cambio secular de las costumbres”), que alteran el significado de los ritos e impiden considerarlos como ceremonias idolátricas o supersticiosas.
III. Actitudes ante la reforma de lo reformable. Cuando se produce una alteración de la disciplina o de las aplicaciones concretas de la doctrina católica es posible una actitud motivada en el prejuicio cronolátrico, que describiera con acierto Maritain en su libro “El campesino del Garona”. Una de las formas de este prejuicio es el hodiernismo (el culto al hoy, hodie): se basa en la convicción a prioride que “cualquier tiempo pasado fue peor”. El progreso sólo es posible en la medida en que se abandona el pasado, malo por definición, y se repudian las tradiciones. La norma suprema del hodiernismo es “estar al día”, porque lo bueno es “lo actual”. Y lo malo, es “lo pasado”, que por el mero hecho de serlo debe ser considerado como “ya superado”. Otra de las formas que puede asumir el prejuicio cronolátrico es el preterismo (el culto al pasado, praeteritus) que es una actitud formalmente idéntica, en la que cambia el objeto material, basada también en una convicción a priori: “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Para el preterismo poco importa que lo nuevo implique un verdadero progreso, un positivo enriquecimiento; se lo rechaza por no ser idéntico a lo precedente.
Ambas actitudes son erróneas porque implican una suerte de fijismo que cristaliza lo que por naturaleza es contingente y mutable. A veces, la disciplina eclesiástica o el Magisterio han reforzado -tal vez sin quererlo- estas actitudes fijistas. Así ha ocurrido cuando, por ejemplo, para consolidar una reforma se ha prohibido toda clase de discusión y crítica sobre ella. O bien cuando no se ha tratado de dar suficientes explicaciones sobre la naturaleza del cambio y los motivos que lo justifican.
La actitud que se pide a los católicos respecto de la disciplina y de las enseñanzas conjugadas con elementos contingentes es una “…voluntad de asentimiento leal” (n.24) que no es incompatible con el pedido de explicaciones e incluso con la sana crítica. Porque existe un derecho de “…los fieles, en relación con sus Pastores, a manifestarles sus necesidades y sus deseos (c.212 § 2). A este derecho (Christifidelibus integrum est) corresponde el deber de la jerarquía de escuchar y prestar la debida atención a las peticiones, necesidades y deseos de los fieles que les están encomendados. Se trata de una consecuencia y derivación lógica de su misión servicial (LG 32 y 37). La realización práctica de este derecho y deber deberá establecerse con normas concretas y prácticas, acomodadas a personas, tiempos y lugares. Pero no puede quedar en mera proclamación de un principio. Es claro que el derecho de los fieles a ser oídos en sus peticiones y deseos no lleva consigo la obligación de acceder, siempre y necesariamente, a todo lo que se les pide. Pero, al menos, parece que, salvo casos excepcionales, tienen derecho a una respuesta razonada… La manifestación sensata y respetuosa de la opinión en la Iglesia debería ser un hecho de vigencia normal, sin exagerados miedos a que puedan afectar a la unidad de la Iglesia y a su estructura jerárquica. Una cosa es la unidad necesaria y otra la uniformidad apersonalista. La manifestación sensata y humilde de la opinión personal y pública en la Iglesia debería presumirse que no afecta a la integridad de la fe, ni carece del debido respeto a la jerarquía, mientras no se demuestre lo contrario, sobre todo si aquello sobre lo que se opina está fuera de lo dogmático y entra dentro de lo opinable y de lo discutible.” (Profesores de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad de Salamanca. Derecho canónico. BAC, Madrid: 2006. Tomo I, ps. 168-169).
P.S.: cabe anticiparse a una objeción a esta entrada. Desde lo que Gherardini ha denominado como asunción acrítica y celebrativa del Vaticano II todas las novedades del Vaticano II podrían reducirse a disciplina eclesiástica y/o aplicaciones concretas de doctrinas definitivas. Sin duda, algunas de las novedades del último Concilio pueden reducirse a estas dos categorías; y su dogmatización indebida es un error de perspectiva teológica que contribuye al agravamiento de los problemas ya por todos conocidos. Pero no todas las novedades conciliares encuadran en estas categorías. Cabe mencionar, por ejemplo, las enseñanzas del último Concilio referidas al Colegio Episcopal como sujeto de la suprema potestad en la Iglesia: son de índole doctrinal y abstracta, cualquiera sea el juicio que merezcan sobre su homogeneidad.
FUENTE: InfoCaótica
Teología de la liberación continúa camino hacia su plena rehabilitación: Levantada suspensión de D'Escoto.

Noticia en Secretum Meum Mihi, 04-Ago-2014.
El Papa Francisco ha dado su consentimiento para que se levante
la “suspensión a divinis”, que le impedía entre otras cosas dar misa, del
sacerdote y exministro de Exteriores de Nicaragua Miguel d'Escoto Brockmann, de
81 años, informó hoy Radio Vaticano.
El religioso que pertenece a la Congregación misionera Maryknoll, había sido suspendido por Juan Pablo II en 1984 tras su entrada en el Gobierno sandinista de Nicaragua.
Según Radio Vaticana, D'Escoto escribió una carta al papa Francisco para expresarle su deseo de volver a celebrar la Eucaristía “antes de morir”.
El pontífice argentino aceptó la revocación de la “suspensión a divinis” y pidió al superior general de la congregación que siguiese el proceso de reintegración del sacerdote nicaragüense.
El decreto de suspensión supone la exclusión del sacerdote de todo trabajo pastoral con los fieles, se le prohíbe la celebración de la Eucaristía y de la confesión a los fieles.
Su colaboración con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) comenzó en 1975 a través del Comité de Solidaridad en los Estados Unidos.
Al triunfar la Revolución Sandinista, D'Escoto fue llamado por la Junta de Reconstrucción Nacional para ser ministro de Exteriores.
Tras el regreso al poder del presidente Daniel Ortega en enero de 2007, fue nombrado asesor para asuntos limítrofes y de relaciones internacionales.
Ahora bien, este mártir de los tiempos modernistas modernos
ha salido a hablar. El periódico La Prensa reseña
palabras suyas dichas “a medios oficialistas”.
Descoto: Mi sanción fue un abuso de autoridad
Para el sacerdote sandinista Miguel D Escoto, la sanción que le aplicó Juan Pablo II, en 1984 fue un abuso de autoridad del ya fallecido pontífice.
Emiliano Chamorro
edicion.digital@laprensa.com.ni
El padre Miguel D'Escoto, a quien el papa Francisco le rehabilitó la administración de los sacramentos, suspendidos en 1985, por el ya fallecido papa Juan Pablo II, dijo a medios oficialistas que la sanción aplicada por Whojtila, fue un abuso de autoridad.
El padre Miguel D'Escoto, a quien el papa Francisco le rehabilitó la administración de los sacramentos, suspendidos en 1985, por el ya fallecido papa Juan Pablo II, dijo a medios oficialistas que la sanción aplicada por Whojtila, fue un abuso de autoridad.
D'Escoto, de 81 años, recordó que cuando el Vaticano le aplicó la “suspensión a divinis” lloró y que entonces hubiese preferido lo ejecutaran. “Yo lloré con esa noticia. No por mí, sino por lo pequeña que se iba ver mi Iglesia, a la que yo tanto amo y le he dedicado mi vida”, afirmó el cura revolucionario.
Aseguró que Roma le advirtió que abandonara su labor política o le suspendía sus hábitos sacerdotales, sin embargo, aclara D'Escoto, no podía traicionar a su pueblo ni a Daniel Ortega, optando por sus principios revolucionarios.
“Además yo no podía y siempre he querido ser obediente a la autoridad, pero nunca he querido traicionar mi conciencia y yo no pude obedecer por más que quisiera lo que Roma me pedía: porque eso implicaría traicionar a mi pueblo, traicionar a sus legitimas aspiraciones y derechos, traicionar a la revolución popular sandinista, a nuestros héroes y mártires a Daniel y a todos los compañeros que estábamos en la lucha. Entonces, no podía”, comentó el sacerdote.
El cura revolucionario dijo que nunca tuvo rencor ante la sanción que el Vaticano le aplicó en 1985, bajo el papado del hoy San Juan Pablo II.
“En realidad fue un abuso de autoridad (…) y Dios me dio la gracia para cargar esto sin ningún rencor, sin ningún remordimiento y con mucho amor a mi Iglesia”, reiteró el sacerdote.
D'Escoto se comparo a Jesús, al asegurar que seguir los caminos de Jesús “es arriesgarse, porque Jesús, fue el más grande anti imperialista de la historia, quien fue crucificado por ser anti imperialista”.
“Querido pueblo de Nicaragua mi sacerdocio es de ustedes y para ustedes y me alegra volver a celebrar la misa”, dijo Miguel D'Escoto, quien también dio a conocer que hace meses le pidió al cardenal Miguel Obando y Bravo, celebrar misa en su compañía, si sus derechos sacerdotales se le restituyeran.
Y una del "rehabilitado": Dice que el asesino Fidel
Castro es un elegido de Dios para llevar el mensaje del Espíritu Santo a
Hispanoamérica. Simplemente increíble. Y más increíble que Francisco le hay
levantado la sanción a este comunista convicto y confeso:
Habla el marxista rehabilitado: Fidel Castro es un elegido de Dios para llevar mensaje a América Latina.
El rehabilitado D'Escoto sigue hablando ahora que tiene patente
de corso. En esta ocasión en un canal televisivo local nicaraguense. Esta es
una reseña de agencia EFE, Ago-05-2014.

D'Escoto en al ONU
Managua, 5 ago (EFE).- El sacerdote y excanciller nicaragüense Miguel D'Escoto Brockmann dijo hoy que el líder cubano Fidel Castro es un elegido de Dios para transmitir el mensaje del Espíritu Santo en América Latina.
"El Vaticano puede silenciar a todo el mundo, entonces Dios hará que las piedras hablen y que las piedras transmitan su mensaje, pero no hizo eso, escogió al más grande latinoamericano de casi todos los tiempos: Fidel Castro", declaró el religioso, de 81 años, al Canal 4 de la televisión local.
D'Escoto Brockmann, actual asesor para asuntos limítrofes y de relaciones internacionales del Gobierno del presidente de Nicaragua, el sandinista Daniel Ortega, brindó estas declaraciones un día después de que El Vaticano hiciera pública la decisión papal de levantarle la "suspensión a divinis" que le había impuesto el papa Juan Pablo II.
"Es a través de Fidel Castro que el Espíritu Santo nos transmite el mensaje. Ese mensaje de Jesús, de la necesidad de luchar por establecer firme e irreversiblemente el reino de Dios en esta tierra, que es su alternativa al imperio", continuó.
Asimismo, el también expresidente de la Asamblea General de la ONU reveló que el levantamiento de su castigo ocurrió gracias al apoyo del nuncio apostólico en Nicaragua, Fortunatus Nwachukwu, quien le recomendó escribir una carta al papa Francisco para solicitar el cese de la suspensión.
El sacerdote reiteró que su alegría es poder dirigir su primera eucaristía en español, ya que a mediados del siglo pasado se hacía en latín y luego las realizó en inglés.
Durante los casi 30 años que duró su sanción, su trabajo como sacerdote fue limitado a confesar a desahuciados y funciones menores, indicó.
El pontífice dio su consentimiento para que se levante la "suspensión a divinis" que le impedía oficiar la misa a D'Escoto Brockmann, quien pertenece a la Congregación misionera Maryknoll.
El religioso fue suspendido por el fallecido papa Juan Pablo II en 1984, tras su entrada en el Gobierno sandinista de Nicaragua.
El papa Francisco aceptó la revocación de la "suspensión a divinis" y pidió al superior general de la congregación que siga con el proceso de reintegración del sacerdote nicaragüense.
Su primera misa tras el cese de la suspensión todavía no tiene fecha.
D'Escoto Brockmann anunció también que una película sobre su vida recién fue terminada de editar en Italia y que, posiblemente, se presente el 1 de octubre próximo.
"El nombre que le pusieron es 'The problem maker', 'El que le causa problemas al imperio'", dijo el sacerdote, entre risas.
Miguel D'Escoto Brockmann nació el 5 de febrero de 1933 en Los
Ángeles (Estados Unidos), fue ordenado en Nueva York en 1961 y se
convirtió en uno de los exponentes de la Teología de la Liberación.
Su colaboración con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua comenzó en 1975 a través del Comité de Solidaridad en Estados Unidos.
Al triunfar la revolución sandinista, D'Escoto fue llamado por la Junta de Reconstrucción Nacional para ser ministro de Exteriores.
Tras el regreso al poder de Ortega en enero de 2007, el religioso fue nombrado asesor para asuntos limítrofes y de relaciones internacionales.
Se nota lo arrepentido que estaba para solicitarle al Papa que
le levantara la suspensión.
Visto en Secretum Meum Mihi, 05-Ago-2014.
Notas para encontrar la verdadera Iglesia.
“Si yo no fuera católico, y estuviera en búsqueda de la verdadera Iglesia en el mundo actual, buscaría una Iglesia que no se llevara bien con el mundo; en otras palabras, buscaría la Iglesia que fuera odiada por el mundo, debiendo ser odiada tanto como lo fue Él cuando en su carne habitó la tierra. Si encontraras a Cristo en alguna iglesia hoy, sería en la iglesia con la que el mundo no se lleva bien. Busca la iglesia que es acusada de ser retrógrada, así como Cristo fue acusado de ser ignorante y de nunca haber aprendido. Busca la iglesia que la humanidad desprecia por ser socialmente inferior, así como despreciaron a nuestro Señor por venir de Nazaret. Busca la iglesia acusada de tener al demonio, así como nuestro Señor fue acusado de estar poseído por Beelzebul, el príncipe de los demonios. Busca la iglesia que, en épocas de fanatismo, los hombres digan de ella que debe ser destruida en el nombre de Dios como Cristo fue crucificado mientras sus enemigos pensaban estarle haciendo un favor a Dios. Busca la iglesia rechazada por el mundo por sostener ser infalible, como Pilato rechazó a Cristo porque Él se llamó a sí mismo La Verdad. Busca la iglesia rechazada por el mundo así como nuestro Señor fue rechazado por los hombres. Busca la iglesia que en medio de la confusión de opiniones conflictivas, sea amada por sus miembros así como aman a Cristo, y respetan su voz así como la misma voz de su Fundador, y la sospecha crecerá, que si Cristo no es popular con el espíritu del mundo, entonces ésta Iglesia no es mundana, y si no es mundana, es de otro mundo. Puesto que es de otro mundo es infinitamente amada e infinitamente odiada como Cristo mismo. Pero solo aquello que es divino puede ser infinitamente odiado e infinitamente amado. Por lo que la Iglesia es divina”.
TOMADO DE: Stat Veritas
domingo, 3 de agosto de 2014
Cristianos Pánfilos
por Fray Gerundio
Mis novicios modernistas, tan incultos como superficiales, me preguntaban estos días sobre el significado de la Parábola del Administrador Infiel que leo este domingo en mi misa, mientras ellos bailotean, mueven las manos y hacen actos comunitarios en la suya. Dicen que los Grandes Teólogos Actuales que ellos leen y estudian (hago aquí inclinación de cabeza), han descubierto en sus estudios que esta parábola que nos cuenta San Lucas en su capítulo 16, en realidad es un mito detectado ya en la religiosidad del hombre de Cromagnon y que con toda seguridad no fue ni siquiera pronunciada por el Señor, sino que fue añadida en unos códices del siglo VI que aparecieron por Palestina.
Después de superar un ataque de risa ante tamañas tonterías y decirles que a mí se me llena de sudor la capucha ante lo que digan los exegetas, –porque yo creo en la historicidad de los Evangelios caiga quien caiga–… me he dedicado con paciencia franciscana (que no francisquista), a explicarles lo que a mí me parece el verdadero significado de la susodicha parábola. Al fin y al cabo, como yo soy de los que no hacen teología de rodillas y luego quieren imponer todo lo que ellos piensan, tengo tiempo y flema de sobra para ver si al menos consigo que alguno de estos noviciejos, atolondrados y manipulados por los pícaros de turno, pueda ver al fin con ojos sencillos lo que el Señor quiere decirnos.
El Señor pone sobre la mesa el ejemplo de lo que ocurrió con un administrador corrupto, que al ser descubierto, tuvo que ingeniárselas para poder ser contratado por otros, a los que perdonó gran parte de la deuda que tenían con su Jefe. De este modo y con estas nuevas tretas y engaños pudo solucionar su problema. Ya se sabe que el corrupto, solamente encuentra solución en nuevas especies de corrupción. Que se lo digan a los políticos españoles, que siguen siendo corruptos incluso cuando confiesan que han sido corruptos. Pues algo así.
Como es lógico, el Señor no alaba la corrupción y el chanchullismo del fulano. Lo que alaba es susagacidad ante la situación en la que se ve envuelto. No se arredra, ni se achica, ni se acoquina. Busca por dónde escaparse. Prevé el peligro y prepara su reacción. Y viene a decir el Señor que habitualmente los malos, o sea, los perversos y malvados de todo tipo, tienen grandes cantidades de ingenio y astucia para el mal, mientras que los hijos de la luz hacen el panoli y se pasan la vida disimulando su condición, al tiempo que se la pegan a su alrededor. Me parece que es una llamada a que no seamos Cristianos Pánfilos. O sea, ni zampabollos, ni papamoscas. Ni papanatas, ni bobalicones.
Cunden los ejemplos en los que se puede detectar un cristiano de estas características. Un caso típico es el de tantos católicos que presentan tal complejo de inferioridad ante las otras religiones, que merecen una visita al psicoanalista de guardia. Parece que ven venir una religión distinta de la suya y se acobardan y amilanan. Y en su lógica falta de sagacidad para enarbolar una respuesta vibrante, valiente y enérgica , se dedican a alabar a las religiones falsas, a dar la coba y lisonjear a los otros, pidiendo perdón por ser católicos. En lugar de demostrar y enorgullecerse de tener la verdad, la verdadera religión, la única religión… se pasan la vida hambreando de las falsas religiones un reconocimiento, una palabra de comprensión, una palmadita en la espalda y una sonrisita de aceptación.
Me parece de cristiano pánfilo la caída de baba ante el final del Ramadán, mientras se desprecia el ayuno o la abstinencia católica y se critica a quienes se aferran a lo que suelen llamar normas y costumbres hipócritas. Mis novicios, como tantos otros Jerifaltes, se entusiasman con los musulmanes al verlos ayunar, aunque luego en Cuaresma se pasan por el forro del hábito las normas más elementales del ayuno.
Siguiendo las enseñanzas del Señor, tendríamos que ser verdaderamente sagaces para explicar con toda sencillez, naturalidad y firmeza que somos Católicos y que los demás están en el error. Mire usted por dónde. Sólo la Religión Católica es verdadera. Y no tengo por qué felicitar a los musulmanes por terminar el Ramadán, a no ser que sufra un complejazo de inferioridad o esté deseando que la prensa saque esos titulares, por si acaso pueden ayudar a conseguir el Nobel de la Paz, que –por otra parte–, es la expresión actual más acabada de la corrupción. Si a mí me lo concedieran, me iba al desierto de Gobi para ocultar mi vengüenza.
El cristiano bobalicón es el cristiano acomplejado, que tiene siempre que estar dando explicaciones que satisfagan al enemigo. Mientras que el cristiano sagaz enarbola la bandera de la lucha, y con perspicacia y agudeza sabe superar los peligros y las situaciones delicadas. El cristiano sagaz se mantiene como verdadero discípulo de Cristo en los ambientes corruptos y anticristianos que tiene a su alrededor, y se enfrenta (pongo por caso) a los protestantes y les dice: -Amigos míos, lo siento pero tenéis un problema. Volved a la Iglesia y convertíos. Vais por mal camino.
Pero hoy día, como en los tiempos del Señor, los hijos de las tinieblas son más espabilados para sus cosas que los hijos de la luz. Estos últimos se acogotan y piden perdón por todo, mientras los otros siguen cortando cabezas, matando cristianos y destruyendo iglesias. Eso sí, en pleno Ramadán, que para eso no hay ayuno que valga.
Esta es una parábola contada por Jesucristo, animándonos a ser cristianos valientes que se muevan con brío, furia y coraje. No es para melindrosos y apocados que tienen que ir por ahí solicitando el aplauso de las gentes, las portadas de las revistas y las ovaciones y alabanzas de los ateos.
Pero me temo que esto no lo pueden comprender los superficiales, los flojos y los tibios. Y mucho menos los miedicas acomplejados, asustadizos y gallinas. Seguir al Señor, y más en estos tiempos, requiere otro temple y otra entereza. Ojalá mis novicios lo hayan comprendido.
TOMADO DE: Tradición Digital
sábado, 2 de agosto de 2014
Por qué soy Católico.
de G.K. Chesterton
La dificultad de explicar “por qué soy un católico”, es porque hay mil razones que se juntan en una sola: El Catolicismo es Verdadero. Podría llenar todo mi espacio con distintas frases en que cada una partiera con las palabras: “Es la única cosa que…” Como por ejemplo (1) Es la única cosa que realmente previene al pecado de ser un secreto. (2) Es la única cosa en la que el superior no puede ser superior; en el sentido displicente. (3) Es la única cosa que libera al hombre de la degradante esclavitud de ser un niño de su edad (4) Es la única cosa que habla como si fuera la Verdad; como si fuera el verdadero mensajero que se rehúsa a alterar el verdadero mensaje. (5) Es el único tipo de Cristianismo que realmente contiene a todo tipo de hombre; incluso al hombre respetable. (6) Es el único gran intento por cambiar al mundo desde adentro; trabajando a través de las voluntades y no de la ley; y así sigue.
O podría tratar el asunto personalmente y describir mi propia conversión; pero sucede que tengo un fuerte sentimiento de que este método hace ver el asunto mucho más pequeño de lo que realmente es.
Numerosos hombres, mucho mejores, han sido sinceramente convertidos a religiones mucho peores. Yo preferiría mucho mas tratar de decir aquí sobre la Iglesia Católica precisamente las cosas que no se pueden decir incluso de sus respetables rivales.
En fin, voy a decir precisamente respecto de la Iglesia Católica que es católica. Me gustaría tratar de sugerir que no es solamente más grande que yo, sino que más grande que cualquier cosa en el mundo; que es, de hecho, más grande que el mundo. Pero como este espacio es corto, y solo puedo tomar una sección, la voy a considerar en su capacidad de ser guardiana de la Verdad.
El otro día un bien-conocido escritor, en otro sentido bien-informado, dijo que la Iglesia Católica es la enemiga de las nuevas ideas. Es probable que no se le ocurriera que su propio comentario no era exactamente de la naturaleza de las nuevas ideas. Es una de las nociones que los católicos tienen que estar continuamente refutando, porque es una muy vieja idea. De hecho, aquellos que se quejan que el catolicismo no puede decir nada nuevo, rara vez piensan que es necesario decir cualquier cosa nueva sobre el catolicismo. En cuanto a los hechos, un verdadero estudio de la historia demostrará que es curiosamente contrario a los hechos. En cuanto a que las ideas son realmente ideas, y en cuanto a que cualquiera de esas ideas puede ser nueva, los católicos continuamente han sufrido por apoyar esas ideas cuando realmente eran nuevas; cuando eran demasiado nuevas para encontrar a cualquier otro que las apoyara. El Católico no solo era el primero en el campo, sino que estaba sólo en el campo; y ahí no había nadie que pudiera entender lo que él allí había encontrado.
De esta manera, por ejemplo, cerca de dos mil años antes de la Declaración de Independencia y la Revolución Francesa, en una era devota al orgullo y alabanza de príncipes, el Cardenal Bellarmino y Suárez el Hispano lograron explicar lucidamente toda la teoría de la democracia real. Pero en la era del Derecho Divino ellos solo dieron la impresión de ser unos sofistas y sanguinarios Jesuitas, arrastrándose con dagas para efectuar el asesinato del rey. Y, de nuevo, el Cauists de los colegios católicos dijo todo lo que realmente se puede decir para las obras problemáticas y las novelas problemáticas de nuestro propio tiempo, dos mil años antes de que fueran escritas. Ellos dijeron que realmente hay problemas de conducta moral; pero ellos tuvieron el infortunio de decirlo dos mil años muy adelantados. En un tiempo de gran (tub.thumping) fanatiquismo y libre y fácil vituperio, casi logran que les llamen mentirosos y (shufflers) por ser psicológicos, antes de que la psicología estuviera de moda. Sería fácil dar otros numerosos ejemplos hasta el tiempo presente, y el caso de que hay ideas que todavía son muy nuevas para ser comprendidas. Hay pasajes de la “Encíclica Laboral” del Papa León XII {también conocida como Rerum Novarum, publicada en 1891} que sólo ahora están empezando a ser usadas como pistas para los movimientos sociales mucho más nuevos que el socialismo. Y cuando el Sr. Belloc escribió acerca del Estado Servil, él avanzó una teoría económica tan original que difícilmente alguien se ha dado cuenta qué es. Una cuantas centurias más adelante, probablemente otras personas las repitan, y la repitan mal. Y después, si los Católicos objetan, sus protestas serán fácilmente explicadas por los bien conocidos hechos de que los Católicos nunca se han interesado por nuevas ideas.
Sin embargo, el hombre que hizo el comentario sobre los Católicos quería decir algo; y es solamente justo para él, el entenderlo más bien claramente de cómo él lo dijo.
Lo que él quiso decir era que, en el mundo moderno, la Iglesia Católica es, de hecho, la enemiga de muchas modas influenciables; muchas de las cuales todavía proclaman el ser nuevas, aunque muchas de ellas están empezando a ser un poco rancias. En otras palabras, en cuanto a lo que quiso decir, que la Iglesia usualmente ataca lo que el mundo en cualquier momento apoya, estaba perfectamente en lo cierto. La Iglesia usualmente se pone en contra de las modas de este mundo que pasan de moda; Y ella tiene experiencia suficiente para saber como cuán rápido pasaran de moda. Pero para entender exactamente lo que esto envuelve, es necesario más bien tomar un punto de vista más amplio y considerar la finalidad natural de las ideas en cuestión, considerar, por así decirlo, la idea de la idea.
Nueve de cada diez de las ideas que llamamos nuevas son en realidad viejos errores. La Iglesia Católica tiene por una de sus principales obligaciones el prevenir a la gente que cometa esos viejos errores; de cometerlos una y otra vez para siempre, como la gente siempre hace cuando se las deja a ellas solas. La verdad sobre la actitud Católica respecto a la herejía, o como algunos dirían, hacia la libertad, puede ser mejor expresada, a lo mejor, usando la metáfora de un mapa.
La Iglesia Católica lleva una especie de mapa de la mente que se parece mucho a un mapa de un laberinto, pero que de hecho es una guía para el laberinto. Ha sido compilada por el conocimiento, que incluso considerándolo como conocimiento humano, no tiene ningún paralelo humano.
No hay ningún otro caso de una continua institución inteligente que haya estado pensando sobre pensar por dos mil años. Su experiencia naturalmente cubre casi todas las experiencias, y especialmente casi todos los errores. El resultado es un mapa en el que todos los callejones ciegos y malos caminos están claramente marcados, todos los caminos que han demostrado no valer la pena por la mejor de las evidencias; la evidencia de aquellos que los han recorrido.
En este mapa de la mente los errores son marcados como excepciones. La mayor parte de él consiste en patios de recreos y felices lugares de caza, donde la mente puede tener tanta libertad como quiera; sin mencionar cualquier numero de terrenos de batalla intelectuales donde la batalla esta indefinidamente abierta e indecisa. Pero definitivamente toma la responsabilidad de marcar ciertos caminos que llevan a ninguna parte, o que te llevan a la destrucción, a una muralla en blanco, o a un precipicio total.
Por estos medios, previene a los hombres de perder el tiempo o perder la vida por caminos que han sido encontrados fútiles o desastrosos una y otra vez en el pasado, pero que puede, por lo demás, atrapar a viajeros una y otra vez en el futuro. La Iglesia se hace responsable de prevenir a su gente en contra de esto: y respecto a esto depende el verdadero problema del caso.
Ella defiende dogmáticamente a la humanidad de sus peores enemigos, esos anticuados, horribles y devoradores monstruos que son los viejos errores.
Ahora, todos estos falsos problemas tienen una forma de parecer bastante frescos, especialmente para nuestra nueva generación. Su primera declaración siempre suena inofensiva y plausible.
Voy a dar sólo dos ejemplos. Suena inofensivo decir, como la mayoría de la gente moderna ha dicho: “Las acciones son solamente malas cuando son malas para la sociedad” Siguiendo esto a cabalidad, tarde o temprano tu vas a tener la inhumanidad de una colmena o una ciudad pagana, estableciendo la esclavitud como el más barato y seguro medio de producción, torturando a los esclavos por evidencia porque los individuos son nada para el Estado, declarando que un hombre inocente debe morir por el pueblo, como hicieron los asesinos de Cristo. Entonces, a lo mejor, vas a volver a las definiciones Católicas, y encontraras que la Iglesia, que mientras también dice que es nuestro deber trabajar para la sociedad, dice otras cosas además que prohíben la injusticia individual.
O de nuevo, suena bastante piadoso decir “Nuestro conflicto moral debe terminar con una victoria de lo espiritual sobre lo material” Siguiendo esto a cabalidad, terminaras en la locura de los Maniqueos, diciendo que el suicidio es bueno porque es un sacrificio, que una perversión sexual es buena porque no produce vida, que el demonio hizo el sol y la luna ya que son materiales. Entonces pondrías comenzar a suponer por que el Catolicismo insiste en que hay espíritus malos al igual que hay espíritus buenos; y que lo material también puede ser sagrado, como en la Encarnación o en la Misa, en el Sacramento del Matrimonio o en la Resurrección del Cuerpo.
Ahora no hay otra mente corporativa en el mundo que actúe de ésta manera para prevenir a las mentes se encaminen al error.
El policía viene muy tarde, cuando trata de prevenir al hombre de que se vuelva malo. El doctor viene muy tarde, porque él sólo viene a buscar a un loco, no a advertir a uno sano en como no volverse loco. Y todas las demás sectas y escualas son inadecuadas para tal propósito. Esto no es porque cada una de ellas pueda no contener una verdad, sino que precisamente porque cada una de ellas contiene una verdad; y se contente con contener una verdad. Ninguna de esas otras en verdad pretende contener la verdad. Ninguna de las otras en realidad pretende está mirando en todas las direcciones al mismo tiempo. La Iglesia no está meramente armada contra las herejías del pasado, ni siquiera las del presente, sino igualmente contra las del futuro, que pueden ser exactamente lo opuesto a la del presente.
Catolicismo no es ritualismo; puede que en el futuro esté luchando contra una suerte de supersticiosa e idolatra exageración de un ritual. Catolicismo no es ascetismo; en el pasado ha estado una y otra vez en contra de la fanática y cruel exageración del ascetismo. Catolicismo no es meramente misticismo; está incluso ahora defendiendo a la razón humana contra el misticismo de los Pragmáticos.
Así, cuando el mundo se transformó en Puritano en el siglo diecisiete, la Iglesia estaba cargada con pujante caridad hasta el punto del sofismo, al hacer todo más fácil con la permisividad de lo confesional.
Ahora el mundo no se está volviendo Puritano sino Pagano, es la Iglesia la que está en todas partes protestando contra el relajo Pagano del vestir y los modales. Es hacer lo que los Puritanos quieren hecho cuando realmente lo quieren. Con toda probabilidad, todo lo que es bueno en el Protestantismo va a sobrevivir en el Catolicismo; y en el sentido de que todos los Católicos van a seguir siendo Puritanos cuando los Puritanos se vuelvan Paganos así, por ejemplo, Catolicismo, en un sentido pocamente entendido, se para fuera de la disputa como el Darwinismo en Dayton. Se para fuera debido a que está en alrededor de todo, como una casa se para toda alrededor de dos incongruentes piezas de muebles.
No es una sectaria presunción el decirlo antes y después y mas allá de todas estas cosas en todas las direcciones. Es imparcial en la pelea entre los Fundamentalistas y la teoría del Origen de las Especies, porque va más atrás que el origen de ese Origen; porque es más fundamental que los Fundamentalistas. Sabe de dónde viene la Biblia. También sabe a dónde van la mayoría de las teorías de la Evolución, sabe que hubo muchos otros Evangelios, y que los otros solo fueron eliminados por la autoridad de la Iglesia Católica. Sabe que hay otras muchas teorías de la evolución además de la teoría Darwiniana; y que está última es bastante probable que sea eliminada por los avances científicos. No acepta, en el sentido convencional de la frase, las conclusiones de la ciencia, por la simple razón que la ciencia no ha concluido. Concluir es callarse; y el hombre de ciencia no es para nada probable que se calle. No cree, en el sentido convencional de la frase, “lo que la Biblia dice”, por la simple razón de que la Biblia no dice nada. No puedes poner a la Biblia en el estrado de los testigos y preguntarle qué es lo realmente quería decir. La controversia Fundamentalista por si misma destruye al Fundamentalismo. La Biblia por sí sola no puede ser una base para el acuerdo cuando es ella misma la causa del desacuerdo; no puede ser el piso común de los Cristianos cuando algunos la toman alegóricamente y otros literalmente. Los Católicos se refieren a algo que puede decir algo, a la viviente, consistente y continua mente de la cual yo he hablado; la mente más grande del hombre guiada por Dios.
Cada momento incrementa en nosotros la necesidad moral de una mente inmortal como esa. Debemos tener algo que siga sosteniendo las cuatro esquinas del mundo, mientras nosotros hacemos nuestros experimentos sociales o construimos nuestras Utopías. Por ejemplo, debemos tener un acuerdo final, aunque sea en la evidente hermandad humana, que resista alguna reacción de la brutalidad humana. Nada es más probable ahora que la corrupción del gobierno representativo llevará, todo a la vez, al rico rompimiento suelto, y pisoteando todas las tradiciones de igualdad con mero orgullo pagano. Debemos tener lo evidente en todas partes reconocido como verdad. Debemos prevenir la mera reacción y la lúgubre repetición de viejos errores. Debemos hacer al mundo intelectual seguro para la democracia. Pero en las condiciones de la mentalidad anárquica moderna, ni siquiera ese o cualquier otro ideal está a salvo, así como los Protestantes apelaron de sacerdotes a la Biblia, y no se dieron cuenta de que la Biblia también podía ser interrogada, así que los republicanos apelaron de los reyes al pueblo, y no se dieron cuenta de que el pueblo también podía revelarse. No hay término para la disolución de ideas, la destrucción de todas las pruebas de verdad, que ha surgido, posiblemente, desde que el hombre ha abandonado el intento de guardar una central y civilizada Verdad, de contener todas las verdades y rastrear y refutar todos los errores. Desde entonces, cada grupo a tomado una verdad y a gastado su tiempo en volverla falsedad. Hemos tenido nada más que movimientos; o, en otras palabras, monomanías. Pero la Iglesia no es un movimiento sino un lugar de encuentro; lugar de encuentro de toda la verdad en el mundo.
G.K. Chesterton, Extraído de Doce Apóstoles Modernos y sus Credos.
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